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Efesios

La Biblia — Nuevo Testamento • Versión King James, texto de lectura del Nombre Sagrado

Conservado íntegramente: texto de lectura del proceso canónico local, construido a partir de la fuente verificada de la KJV (Project Gutenberg #10) bajo la ley de edición del Nombre Sagrado de David (2026-10-11). Todas las representaciones de «Lord» en el Nuevo Testamento fueron marcadas para la revisión de David en las listas de marcas de la construcción.

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Descargue este libro como libro electrónico: Edición Restaurada del Editor (PDF, edición en inglés)

La Edición Restaurada del Editor es un testimonio independiente: el máster editorial recuperado de este libro (el Máster Editorial del Nuevo Testamento v05, recuperado el 2026-10-17), ofrecido como descarga junto al texto de lectura de esta página — no es el mismo texto que la página de lectura. El máster es anterior a las decisiones de David sobre el Nombre Sagrado del 2026-10-11 y sigue su convención de nombres anterior (the Father → Elohim; el título Lord → Sovereign; el «lord» humano → master); la página de lectura sigue las decisiones actuales. El estado del propio máster: Mateo y Marcos verificados y congelados; Lucas–Apocalipsis con revisión contextual pendiente. Este PDF es la edición en inglés.

Capítulo 1

1 Pablo, apóstol de Yeshua Mesías por la voluntad de Yahweh, a los santos que están en Éfeso, y a los fieles en Yeshua Mesías:

2 Gracia a vosotros, y paz, de Yahweh nuestro Padre, y de Yeshua Mesías.

3 Bendito sea el Yahweh y Padre de nuestro Yeshua Mesías, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en el Mesías:

4 según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él en amor:

5 habiéndonos predestinado para ser adoptados como hijos por Yeshua Mesías para sí mismo, según el puro afecto de su voluntad,

6 para alabanza de la gloria de su gracia, en la cual nos ha hecho aceptos en el Amado.

7 En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de los pecados, según las riquezas de su gracia;

8 en la cual ha abundado para con nosotros en toda sabiduría y prudencia;

9 dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo:

10 que en la dispensación del cumplimiento de los tiempos reuniría todas las cosas en el Mesías, tanto las que están en los cielos como las que están en la tierra; aun en él:

11 En quien también hemos obtenido una herencia, habiendo sido predestinados según el propósito de aquel que hace todas las cosas según el consejo de su propia voluntad:

12 para que seamos para alabanza de su gloria, nosotros que primeramente confiamos en el Mesías.

13 En quien también vosotros confiasteis, después de oír la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación: en quien también, después de creer, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,

14 el cual es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.

15 Por esta razón también yo, después de oír de vuestra fe en Yeshua, y del amor para con todos los santos,

16 no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo mención de vosotros en mis oraciones;

17 para que el Yahweh de nuestro Yeshua Mesías, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el conocimiento de él:

18 alumbrados los ojos de vuestro entendimiento; para que sepáis cuál es la esperanza de su llamamiento, y cuáles las riquezas de la gloria de su herencia en los santos,

19 y cuál la extraordinaria grandeza de su poder para con nosotros los que creemos, según la operación de su poderoso poder,

20 el cual operó en el Mesías, cuando le resucitó de los muertos, y le sentó a su propia diestra en los lugares celestiales,

21 muy por encima de todo principado, y poder, y potestad, y dominio, y todo nombre que se nombra, no solo en este mundo, sino también en el venidero:

22 y puso todas las cosas bajo sus pies, y le dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia,

23 la cual es su cuerpo, la plenitud de aquel que todo lo llena en todo.

Capítulo 2

1 Y él os dio vida a vosotros, que estabais muertos en delitos y pecados;

2 en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia:

3 entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos; y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.

4 Pero Yahweh, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó,

5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con el Mesías, (por gracia sois salvos;)

6 y juntamente nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con el Mesías Yeshua,

7 para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en el Mesías Yeshua.

8 Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros: es el don de Yahweh:

9 no por obras, para que nadie se gloríe.

10 Porque somos hechura suya, creados en el Mesías Yeshua para buenas obras, las cuales Yahweh preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

11 Por tanto, acordaos de que en otro tiempo vosotros, los gentiles en cuanto a la carne, erais llamados incircuncisión por la llamada circuncisión hecha con mano en la carne;

12 en aquel tiempo estabais sin el Mesías, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza, y sin Yahweh en el mundo:

13 Pero ahora en el Mesías Yeshua, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos por la sangre del Mesías.

14 Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación entre nosotros;

15 aboliendo en su carne las enemistades, la ley de los mandamientos expresados en ordenanzas; para crear en sí mismo de los dos un solo y nuevo hombre, haciendo la paz;

16 y mediante la cruz reconciliar con Yahweh a ambos en un solo cuerpo, matando en ella las enemistades:

17 Y vino y anunció las buenas nuevas de paz a vosotros que estabais lejos, y a los que estaban cerca.

18 Porque por medio de él los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre.

19 Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Yahweh;

20 edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Yeshua Mesías mismo;

21 en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en Yeshua:

22 en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Yahweh en el Espíritu.

Capítulo 3

1 Por esta causa yo Pablo, prisionero de Yeshua Mesías por vosotros los gentiles,

2 si es que habéis oído de la administración de la gracia de Yahweh que me fue dada para con vosotros:

3 que por revelación me fue declarado el misterio; (como antes os escribí brevemente,

4 leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio del Mesías)

5 misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu;

6 que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en el Mesías por medio del evangelio:

7 del cual yo fui hecho ministro, según el don de la gracia de Yahweh que me ha sido dado según la operación de su poder.

8 A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas del Mesías;

9 y de aclarar a todos cuál es la dispensación del misterio escondido desde los siglos en Yahweh, que creó todas las cosas por Yeshua Mesías:

10 para que la multiforme sabiduría de Yahweh sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales,

11 conforme al propósito eterno que hizo en el Mesías Yeshua, nuestro Yeshua:

12 en quien tenemos seguridad y acceso con confianza por medio de la fe en él.

13 Por lo cual os pido que no desmayéis a causa de mis tribulaciones por vosotros, las cuales son vuestra gloria.

14 Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Yeshua Mesías,

15 de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra,

16 para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu;

17 para que habite el Mesías por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor,

18 seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura;

19 y de conocer el amor del Mesías, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Yahweh.

20 Y a aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros,

21 a él sea gloria en la iglesia en el Mesías Yeshua por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén.

Capítulo 4

1 Yo pues, preso en Yeshua, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados,

2 con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor;

3 solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.

4 un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación;

5 un Yeshua, una fe, un bautismo,

6 un Yahweh y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos vosotros.

7 Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don del Mesías.

8 Por lo cual dice: Cuando subió a lo alto, llevó cautiva la cautividad, y dio dones a los hombres.

9 (Y eso de que subió, ¿qué es, sino que también había descendido primero a las partes más bajas de la tierra?

10 El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo.)

11 Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros;

12 a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo del Mesías:

13 hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Yahweh, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud del Mesías:

14 para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error;

15 sino que siguiendo la verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, el Mesías:

16 de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor.

17 Esto, pues, digo y requiero en Yeshua, que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente,

18 teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Yahweh por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón:

19 los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza.

20 Mas vosotros no habéis aprendido así al Mesías;

21 si en verdad le habéis oído, y habéis sido por él enseñados, conforme a la verdad que está en Yeshua:

22 En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos;

23 y renovaos en el espíritu de vuestra mente;

24 y vestíos del nuevo hombre, creado según Yahweh en la justicia y santidad de la verdad.

25 Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo: porque somos miembros los unos de los otros.

26 Airaos, pero no pequéis: no se ponga el sol sobre vuestro enojo:

27 ni deis lugar al diablo.

28 El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad.

29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.

30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Yahweh, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.

31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia:

32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Yahweh también os perdonó en el Mesías.

Capítulo 5

1 Sed, pues, imitadores de Yahweh como hijos amados;

2 y andad en amor, como también el Mesías nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Yahweh en olor fragante.

3 Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como conviene a santos;

4 ni palabras deshonestas, ni necedades, ni truhanerías, que no convienen: sino antes bien acciones de gracias.

5 Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino del Mesías y de Yahweh.

6 Nadie os engañe con palabras vanas: porque por estas cosas viene la ira de Yahweh sobre los hijos de desobediencia.

7 No seáis, pues, partícipes con ellos.

8 Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en Yeshua: andad como hijos de luz:

9 (porque el fruto del Espíritu es en toda bondad, justicia y verdad;)

10 comprobando lo que es agradable a Yeshua.

11 Y no participéis en las obras infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas.

12 Porque vergonzoso es aun hablar de lo que ellos hacen en secreto.

13 Mas todas las cosas, cuando son puestas en evidencia por la luz, son hechas manifiestas: porque la luz es lo que manifiesta todo.

14 Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará el Mesías.

15 Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios,

16 aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos.

17 Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad de Yeshua.

18 No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu;

19 hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando a Yeshua en vuestros corazones;

20 dando siempre gracias por todo a Yahweh y al Padre en el nombre de nuestro Yeshua Mesías;

21 Someteos unos a otros en el temor de Yahweh.

22 Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como a Yeshua.

23 Porque el marido es cabeza de la mujer, así como el Mesías es cabeza de la iglesia: y él es el Salvador del cuerpo.

24 Así que, como la iglesia está sujeta al Mesías, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.

25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como el Mesías amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella;

26 para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,

27 a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante; sino que fuese santa y sin mancha.

28 Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.

29 Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Yeshua a la iglesia:

30 Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.

31 Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne.

32 Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto del Mesías y de la iglesia.

33 Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido.

Capítulo 6

1 Hijos, obedeced a vuestros padres en Yeshua: porque esto es justo.

2 Honra a tu padre y a tu madre; que es el primer mandamiento con promesa;

3 para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra.

4 Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos: sino criadlos en disciplina y amonestación de Yeshua.

5 Siervos, obedeced a vuestros amos terrenales, con temor y temblor, con sencillez de vuestro corazón, como al Mesías;

6 no sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los hombres; sino como siervos del Mesías, haciendo de corazón la voluntad de Yahweh;

7 sirviendo de buena voluntad, como a Yeshua, y no a los hombres:

8 sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ese recibirá de Yeshua, sea siervo o sea libre.

9 Y vosotros, amos, haced con ellos lo mismo, dejando las amenazas: sabiendo que vuestro Yahweh también está en los cielos; y que no hay acepción de personas con él.

10 Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en Yeshua, y en el poder de su fuerza.

11 Vestíos de toda la armadura de Yahweh, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo.

12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

13 Por tanto, tomad toda la armadura de Yahweh, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes.

14 Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia;

15 y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz;

16 Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno.

17 Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Yahweh:

18 orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia y súplica por todos los santos;

19 y por mí, a fin de que al abrir mi boca me sea dada palabra para dar a conocer con denuedo el misterio del evangelio,

20 por el cual soy embajador en cadenas: que en ello hable con denuedo, como debo hablar.

21 Para que también vosotros sepáis mis asuntos, y lo que hago, todo os lo hará saber Tíquico, hermano amado y fiel ministro en Yeshua:

22 el cual envié a vosotros para esto mismo, para que sepáis lo tocante a nosotros, y que consuele vuestros corazones.

23 Paz sea a los hermanos, y amor con fe, de Yahweh el Padre y de Yeshua Mesías.

24 La gracia sea con todos los que aman a nuestro Yeshua Mesías en sinceridad. Amén.