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Josué

La Biblia — Antiguo Testamento • Versión King James, texto de lectura del Nombre Sagrado

Conservado íntegramente: texto de lectura del proceso canónico local, construido a partir de la fuente verificada de la KJV (Project Gutenberg #10) bajo la ley de edición del Nombre Sagrado de David (2026-10-11), incluido el patrón de discernimiento para los nombres divinos.

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La Edición Restaurada del Editor es un testimonio independiente: el máster editorial recuperado de este libro (el Máster Editorial del Nuevo Testamento v05, recuperado el 2026-10-17), ofrecido como descarga junto al texto de lectura de esta página — no es el mismo texto que la página de lectura. El máster es anterior a las decisiones de David sobre el Nombre Sagrado del 2026-10-11 y sigue su convención de nombres anterior (the Father → Elohim; el título Lord → Sovereign; el «lord» humano → master); la página de lectura sigue las decisiones actuales. El estado del propio máster: Mateo y Marcos verificados y congelados; Lucas–Apocalipsis con revisión contextual pendiente. Este PDF es la edición en inglés.

Capítulo 1

1 Después de la muerte de Moisés, siervo de Yahweh, aconteció que Yahweh habló a Josué hijo de Nun, servidor de Moisés, diciendo:

2 Moisés mi siervo ha muerto; levántate, pues, ahora, y pasa este Jordán, tú y todo este pueblo, a la tierra que yo les doy, a los hijos de Israel.

3 Todo lugar que pisare la planta de vuestro pie, os lo he dado, como dije a Moisés.

4 Desde el desierto y este Líbano hasta el gran río, el río Éufrates, toda la tierra de los hititas, y hasta el gran mar hacia donde se pone el sol, será vuestro territorio.

5 Nadie podrá hacerte frente en todos los días de tu vida; como estuve con Moisés, así estaré contigo; no te dejaré ni te desampararé.

6 Esfuérzate y sé valiente, porque tú repartirás a este pueblo como heredad la tierra que juré a sus padres que les daría.

7 Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que Moisés mi siervo te mandó; no te apartes de ella ni a derecha ni a izquierda, para que seas prosperado adondequiera que vayas.

8 Este libro de la ley nunca se apartará de tu boca, sino que meditarás en él de día y de noche, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien.

9 ¿No te he mandado yo? Esfuérzate y sé valiente; no temas ni desmayes, porque Yeshua tu Yeshua estará contigo adondequiera que vayas.

10 Entonces Josué mandó a los oficiales del pueblo, diciendo:

11 Pasad por en medio del campamento y mandad al pueblo, diciendo: Preparaos provisiones, porque dentro de tres días pasaréis este Jordán, para ir a poseer la tierra que Yeshua vuestro Yeshua os da para que la poseáis.

12 También habló Josué a los rubenitas, a los gaditas y a la media tribu de Manasés, diciendo:

13 Acordaos de la palabra que Moisés, siervo de Yahweh, os mandó, diciendo: Yeshua vuestro Yeshua os ha dado reposo, y os ha dado esta tierra.

14 Vuestras mujeres, vuestros niños y vuestro ganado quedarán en la tierra que Moisés os dio a este lado del Jordán; pero vosotros pasaréis armados delante de vuestros hermanos, todos los hombres valientes, y les ayudaréis,

15 hasta que Yeshua haya dado reposo a vuestros hermanos como a vosotros, y ellos también hayan poseído la tierra que Yeshua vuestro Yeshua les da; entonces volveréis a la tierra de vuestra posesión, la cual Moisés, siervo de Yahweh, os dio a este lado del Jordán hacia el nacimiento del sol, y la disfrutaréis.

16 Y ellos respondieron a Josué, diciendo: Todo lo que nos mandes haremos, y adondequiera que nos envíes, iremos.

17 Así como escuchamos a Moisés en todas las cosas, así te escucharemos a ti; solamente que Yeshua tu Yeshua esté contigo, como estuvo con Moisés.

18 Cualquiera que se rebele contra tu mandamiento y no escuche tus palabras en todo lo que le mandes, morirá; solamente esfuérzate y sé valiente.

Capítulo 2

1 Josué hijo de Nun envió desde Sitim a dos hombres para que espiaran secretamente, diciendo: Id, reconoced la tierra, especialmente Jericó. Ellos fueron, y entraron en casa de una ramera que se llamaba Rahab, y se hospedaron allí.

2 Y fue dado aviso al rey de Jericó, diciendo: He aquí que unos hombres de los hijos de Israel han venido aquí esta noche para espiar la tierra.

3 Entonces el rey de Jericó envió a decir a Rahab: Saca a los hombres que han venido a ti y han entrado en tu casa, porque han venido para espiar toda la tierra.

4 Pero la mujer había tomado a los dos hombres y los había escondido; y dijo: Es verdad que unos hombres vinieron a mí, pero no supe de dónde eran.

5 Y cuando se iba a cerrar la puerta, siendo ya oscuro, esos hombres salieron, y no sé a dónde han ido; seguidlos aprisa, y los alcanzaréis.

6 Mas ella los había hecho subir al terrado, y los había escondido entre los manojos de lino que tenía puestos en el terrado.

7 Y los hombres fueron tras ellos por el camino del Jordán, hasta los vados; y después que salieron los que los seguían, cerraron la puerta.

8 Y antes que ellos se durmiesen, ella subió al terrado y les dijo:

9 Sé que Yeshua os ha dado esta tierra; porque el temor de vosotros ha caído sobre nosotros, y todos los moradores del país ya han desmayado por causa de vosotros.

10 Porque hemos oído que Yeshua hizo secar las aguas del mar Rojo delante de vosotros cuando salisteis de Egipto, y lo que habéis hecho a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán, a Sehón y a Og, a los cuales habéis destruido.

11 Oyendo esto, ha desmayado nuestro corazón, ni ha quedado más aliento en hombre alguno por causa de vosotros, porque Yahweh vuestro Yahweh es Yahweh arriba en los cielos y abajo en la tierra.

12 Os ruego, pues, ahora, que me juréis por Yahweh que, como he hecho misericordia con vosotros, así la haréis vosotros con la casa de mi padre, de lo cual me daréis una señal segura;

13 y que salvaréis la vida a mi padre y a mi madre, a mis hermanos y hermanas, y a todo lo que es suyo, y que libraréis nuestras vidas de la muerte.

14 Ellos le respondieron: Nuestra vida responderá por la vuestra, si no denunciareis este asunto nuestro; y cuando Yeshua nos haya dado la tierra, nosotros haremos contigo misericordia y verdad.

15 Entonces ella los hizo descender con una cuerda por la ventana; porque su casa estaba en el muro de la ciudad, y ella vivía en el muro.

16 Y les dijo: Marchaos al monte, para que los que fueron tras vosotros no os encuentren; y estad escondidos allí tres días, hasta que los que os siguen hayan vuelto; después os iréis por vuestro camino.

17 Y ellos le dijeron: Nosotros quedaremos libres de este juramento con que nos has hecho jurar.

18 He aquí, cuando nosotros entremos en la tierra, tú atarás este cordón de grana a la ventana por la cual nos descolgaste; y reunirás en tu casa a tu padre y a tu madre, a tus hermanos y a toda la familia de tu padre.

19 Y cualquiera que saliere fuera de las puertas de tu casa, su sangre será sobre su cabeza, y nosotros sin culpa; mas cualquiera que se estuviere en casa contigo, su sangre será sobre nuestra cabeza, si mano le tocare.

20 Y si tú denunciares este nuestro asunto, nosotros quedaremos libres de este tu juramento con que nos has hecho jurar.

21 Ella entonces les dijo: Sea así como habéis dicho. Luego los despidió, y se fueron; y ella ató el cordón de grana a la ventana.

22 Y caminando ellos, llegaron al monte y permanecieron allí tres días, hasta que hubieron vuelto los que los perseguían; y los que los perseguían los buscaron por todo el camino, pero no los hallaron.

23 Entonces volvieron los dos hombres; descendieron del monte, y pasaron, y vinieron a Josué hijo de Nun, y le contaron todas las cosas que les habían acontecido.

24 Y dijeron a Josué: Verdaderamente Yeshua ha entregado toda la tierra en nuestras manos; y también todos los moradores del país desmayan delante de nosotros.

Capítulo 3

1 Josué se levantó de mañana, y él y todos los hijos de Israel partieron de Sitim y vinieron hasta el Jordán, y reposaron allí antes de pasarlo.

2 Y después de tres días, los oficiales recorrieron el campamento,

3 y mandaron al pueblo, diciendo: Cuando veáis el arca del pacto de Yahweh vuestro Yahweh, y los sacerdotes levitas que la llevan, vosotros partiréis de vuestro lugar y marcharéis en pos de ella.

4 Pero entre vosotros y ella debe haber una distancia como de dos mil codos; no os acercaréis a ella, a fin de saber el camino por donde habéis de ir; por cuanto vosotros no habéis pasado antes de ahora por este camino.

5 Y Josué dijo al pueblo: Santificaos, porque Yeshua hará mañana maravillas entre vosotros.

6 Luego Josué habló a los sacerdotes, diciendo: Tomad el arca del pacto, y pasad delante del pueblo. Y ellos tomaron el arca del pacto y fueron delante del pueblo.

7 Entonces Yeshua dijo a Josué: Desde este día comenzaré a engrandecerte delante de los ojos de todo Israel, para que entiendan que como estuve con Moisés, así estaré contigo.

8 Tú, pues, mandarás a los sacerdotes que llevan el arca del pacto, diciendo: Cuando hayáis entrado hasta el borde del agua del Jordán, paraos en el Jordán.

9 Y Josué dijo a los hijos de Israel: Acercaos, y escuchad las palabras de Yeshua vuestro Yeshua.

10 Y Josué dijo: En esto conoceréis que el Yeshua viviente está en medio de vosotros, y que él echará de delante de vosotros a los cananeos, a los hititas, a los heveos, a los ferezeos, a los gergeseos, a los amorreos y a los jebuseos.

11 He aquí, el arca del pacto de Yahweh de toda la tierra pasará delante de vosotros en medio del Jordán.

12 Tomad, pues, ahora doce hombres de las tribus de Israel, uno de cada tribu.

13 Y cuando las plantas de los pies de los sacerdotes que llevan el arca de Yahweh, Yahweh de toda la tierra, se asienten sobre las aguas del Jordán, las aguas del Jordán se dividirán; porque las aguas que vienen de arriba se detendrán en un montón.

14 Y aconteció que cuando partió el pueblo de sus tiendas para pasar el Jordán, con los sacerdotes delante del pueblo llevando el arca del pacto,

15 cuando los que llevaban el arca entraron en el Jordán, y los pies de los sacerdotes que llevaban el arca fueron mojados a la orilla del agua (porque el Jordán suele desbordarse por todas sus orillas todo el tiempo de la siega),

16 las aguas que venían de arriba se detuvieron como en un montón bien lejos de la ciudad de Adán, que está al lado de Saretán; y las que descendían al mar del Arabá, al mar Salado, se acabaron, y fueron divididas; y el pueblo pasó en dirección de Jericó.

17 Mas los sacerdotes que llevaban el arca del pacto de Yahweh estuvieron en seco, firmes en medio del Jordán, hasta que todo el pueblo hubo acabado de pasar el Jordán; y todo Israel pasó en seco.

Capítulo 4

1 Cuando todo el pueblo hubo acabado de pasar el Jordán, Yahweh habló a Josué, diciendo:

2 Tomad del pueblo doce hombres, uno de cada tribu,

3 y mandadles, diciendo: Tomad de aquí de en medio del Jordán, del lugar donde están firmes los pies de los sacerdotes, doce piedras, las cuales pasaréis con vosotros, y las depositaréis en el lugar donde habéis de pasar esta noche.

4 Entonces Josué llamó a los doce hombres a los cuales él había designado de entre los hijos de Israel, uno de cada tribu.

5 Y les dijo Josué: Pasad delante del arca de Yahweh vuestro Yahweh en medio del Jordán, y cada uno de vosotros tome una piedra sobre su hombro, conforme al número de las tribus de los hijos de Israel,

6 para que esto sea señal entre vosotros; y cuando vuestros hijos preguntaren a sus padres mañana, diciendo: ¿Qué significan estas piedras?

7 les responderéis: Que las aguas del Jordán fueron divididas delante del arca del pacto de Yahweh; cuando ella pasó el Jordán, las aguas del Jordán se dividieron; y estas piedras servirán de monumento conmemorativo a los hijos de Israel para siempre.

8 Y los hijos de Israel hicieron como Josué les mandó: tomaron doce piedras de en medio del Jordán, como Yahweh lo había dicho a Josué, conforme al número de las tribus de los hijos de Israel, y las pasaron al lugar donde acamparon, y las pusieron allí.

9 Josué también levantó doce piedras en medio del Jordán, en el lugar donde estuvieron los pies de los sacerdotes que llevaban el arca del pacto; y han estado allí hasta hoy.

10 Porque los sacerdotes que llevaban el arca estuvieron en pie en medio del Jordán hasta que se hizo todo lo que Yahweh había mandado a Josué que dijese al pueblo, conforme a todas las cosas que Moisés había mandado a Josué; y el pueblo se dio prisa y pasó.

11 Y cuando todo el pueblo acabó de pasar, pasó también el arca de Yahweh, y los sacerdotes, delante del pueblo.

12 Y los hijos de Rubén y los hijos de Gad y la media tribu de Manasés pasaron armados delante de los hijos de Israel, según Moisés les había dicho.

13 Como cuarenta mil hombres armados para la guerra pasaron delante de Yeshua a la batalla, hacia la llanura de Jericó.

14 En aquel día Yahweh engrandeció a Josué a los ojos de todo Israel; y le temieron, como habían temido a Moisés, todos los días de su vida.

15 Luego Yahweh habló a Josué, diciendo:

16 Manda a los sacerdotes que llevan el arca del testimonio, que suban del Jordán.

17 Y Josué mandó a los sacerdotes, diciendo: Subid del Jordán.

18 Y aconteció que cuando los sacerdotes que llevaban el arca del pacto de Yahweh hubieron subido de en medio del Jordán, y las plantas de sus pies estuvieron en seco, las aguas del Jordán se volvieron a su lugar, y corrieron como antes por todas sus orillas.

19 Y el pueblo subió del Jordán el día diez del mes primero, y acamparon en Gilgal, al lado oriental de Jericó.

20 Y Josué levantó en Gilgal las doce piedras que habían traído del Jordán.

21 Y habló a los hijos de Israel, diciendo: Cuando mañana preguntaren vuestros hijos a sus padres, y dijeren: ¿Qué significan estas piedras?

22 declararéis a vuestros hijos, diciendo: Israel pasó en seco por este Jordán.

23 Porque Yeshua vuestro Yeshua secó las aguas del Jordán delante de vosotros, hasta que habíais pasado, a la manera que Yeshua vuestro Yeshua lo había hecho en el mar Rojo, el cual secó delante de nosotros hasta que pasamos;

24 para que todos los pueblos de la tierra conozcan la mano de Yeshua, que es poderosa; para que temáis a Yahweh vuestro Yahweh todos los días.

Capítulo 5

1 Y aconteció que cuando oyeron todos los reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán al occidente, y todos los reyes de los cananeos que estaban junto al mar, que Yeshua había secado las aguas del Jordán delante de los hijos de Israel hasta que hubieron pasado, desfalleció su corazón, y no hubo más aliento en ellos delante de los hijos de Israel.

2 En aquel tiempo Yahweh dijo a Josué: Hazte cuchillos afilados, y vuelve a circuncidar la segunda vez a los hijos de Israel.

3 Y Josué se hizo cuchillos afilados, y circuncidó a los hijos de Israel en el collado de Aralot.

4 Esta es la causa por la cual Josué los circuncidó: Todo el pueblo que salió de Egipto, los varones, todos los hombres de guerra, habían muerto en el desierto por el camino, después que salieron de Egipto.

5 Pues todos los del pueblo que habían salido estaban circuncidados; mas todo el pueblo que había nacido en el desierto, por el camino, después que hubieron salido de Egipto, no estaba circuncidado.

6 Porque los hijos de Israel anduvieron por el desierto cuarenta años, hasta que todos los hombres de guerra que salieron de Egipto fueron consumidos, por cuanto no obedecieron a la voz de Yahweh; por lo cual Yahweh les juró que no les dejaría ver la tierra que Yahweh había jurado a sus padres que nos daría, tierra que fluye leche y miel.

7 A los hijos de ellos, que él había hecho suceder en su lugar, Josué los circuncidó; pues eran incircuncisos, porque no habían sido circuncidados por el camino.

8 Y cuando acabaron de circuncidar a toda la gente, se quedaron en el mismo lugar en el campamento, hasta que sanaron.

9 Y Yeshua dijo a Josué: Hoy he quitado de vosotros el oprobio de Egipto. Por lo cual el nombre de aquel lugar fue llamado Gilgal, hasta hoy.

10 Y los hijos de Israel acamparon en Gilgal, y celebraron la pascua a los catorce días del mes, por la tarde, en los llanos de Jericó.

11 Al otro día de la pascua comieron del fruto de la tierra: los panes sin levadura, y en el mismo día espigas nuevas tostadas.

12 Y el maná cesó al día siguiente, desde que comenzaron a comer del fruto de la tierra; y los hijos de Israel nunca más tuvieron maná, sino que comieron de los frutos de la tierra de Canaán aquel año.

13 Estando Josué cerca de Jericó, alzó sus ojos y vio un varón que estaba delante de él, el cual tenía una espada desenvainada en su mano. Y Josué, yendo hacia él, le dijo: ¿Eres de los nuestros, o de nuestros enemigos?

14 Él respondió: No; mas como Príncipe del ejército de Yeshua he venido ahora. Entonces Josué, postrándose sobre su rostro en tierra, le adoró, y le dijo: ¿Qué dice mi Yeshua a su siervo?

15 Y el Príncipe del ejército de Yeshua respondió a Josué: Quita el calzado de tus pies, porque el lugar donde estás es santo. Y Josué así lo hizo.

Capítulo 6

1 Ahora, Jericó estaba cerrada, bien cerrada, a causa de los hijos de Israel; nadie entraba ni salía.

2 Mas Yeshua dijo a Josué: Mira, yo he entregado en tu mano a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra.

3 Rodearéis, pues, la ciudad todos los hombres de guerra, yendo alrededor de la ciudad una vez; y esto haréis durante seis días.

4 Y siete sacerdotes llevarán siete bocinas de cuernos de carnero delante del arca; y al séptimo día daréis siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarán las bocinas.

5 Y cuando toquen prolongadamente el cuerno de carnero, así que oigáis el sonido de la bocina, todo el pueblo gritará a gran voz, y el muro de la ciudad caerá; entonces subirá el pueblo, cada uno derecho hacia adelante.

6 Llamando, pues, Josué hijo de Nun a los sacerdotes, les dijo: Llevad el arca del pacto, y siete sacerdotes lleven bocinas de cuerno de carnero delante del arca de Yahweh.

7 Y dijo al pueblo: Pasad, y rodead la ciudad; y los que están armados pasarán delante del arca de Yahweh.

8 Y así que Josué hubo hablado al pueblo, los siete sacerdotes, llevando las siete bocinas de cuerno de carnero, pasaron delante de Yeshua, y tocaron las bocinas, y el arca del pacto de Yahweh los seguía.

9 Y los hombres armados iban delante de los sacerdotes que tocaban las bocinas, y la retaguardia iba tras el arca, mientras las bocinas sonaban continuamente.

10 Y Josué mandó al pueblo, diciendo: Vosotros no gritaréis, ni se oirá vuestra voz, ni saldrá palabra de vuestra boca, hasta el día que yo os diga: Gritad; entonces gritaréis.

11 Así hizo que el arca de Yahweh diera una vuelta alrededor de la ciudad, y volvieron luego al campamento, y allí pasaron la noche.

12 Y Josué se levantó de mañana, y los sacerdotes alzaron el arca de Yahweh.

13 Y los siete sacerdotes, llevando las siete bocinas de cuerno de carnero, fueron delante del arca de Yahweh, y tocaron las bocinas continuamente; y los hombres armados iban delante de ellos, y la retaguardia iba tras el arca de Yahweh, mientras las bocinas tocaban continuamente.

14 Así dieron otra vuelta a la ciudad el segundo día, y volvieron al campamento; y de esta manera hicieron durante seis días.

15 Al séptimo día se levantaron al despuntar el alba, y dieron vuelta a la ciudad de la misma manera siete veces; solamente este día dieron siete veces la vuelta a la ciudad.

16 Y cuando los sacerdotes tocaron las bocinas la séptima vez, Josué dijo al pueblo: Gritad, porque Yeshua os ha entregado la ciudad.

17 Y será la ciudad anatema a Yahweh, con todas las cosas que están en ella; solamente Rahab la ramera vivirá, con todos los que estén en casa con ella, por cuanto escondió a los mensajeros que enviamos.

18 Pero vosotros guardaos del anatema; no sea que hagáis anatema tomando alguna cosa del anatema, y hagáis anatema el campamento de Israel, y lo turbéis.

19 Mas toda la plata y el oro, y los utensilios de bronce y de hierro, sean consagrados a Yahweh, y entren en el tesoro de Yahweh.

20 Entonces el pueblo gritó, y los sacerdotes tocaron las bocinas; y aconteció que cuando el pueblo hubo oído el sonido de la bocina, gritó con gran vocerío, y el muro se derrumbó. El pueblo subió luego a la ciudad, cada uno derecho hacia adelante, y la tomaron.

21 Y destruyeron a filo de espada todo lo que en la ciudad había: hombres y mujeres, jóvenes y viejos, hasta los bueyes, las ovejas y los asnos.

22 Pero Josué dijo a los dos hombres que habían reconocido la tierra: Entrad en casa de la mujer ramera, y haced salir de allí a la mujer y a todo lo que fuere suyo, como lo jurasteis a ella.

23 Y los espías entraron y sacaron a Rahab, a su padre, a su madre, a sus hermanos y todo lo que era suyo; y también sacaron a toda su parentela, y los pusieron fuera del campamento de Israel.

24 Y consumieron con fuego la ciudad, y todo lo que en ella había; solamente pusieron en el tesoro de la casa de Yahweh la plata y el oro, y los utensilios de bronce y de hierro.

25 Pero Josué salvó la vida a Rahab la ramera, y a la casa de su padre, y a todo lo que ella tenía; y habitó ella entre los israelitas hasta hoy, por cuanto escondió a los mensajeros que Josué había enviado para reconocer a Jericó.

26 En aquel tiempo hizo Josué este juramento, diciendo: Maldito delante de Yahweh el hombre que se levantare y reedificare esta ciudad de Jericó. Sobre su primogénito eche los cimientos de ella, y sobre su hijo menor asiente sus puertas.

27 Estaba, pues, Yeshua con Josué, y su fama se divulgó por toda la tierra.

Capítulo 7

1 Pero los hijos de Israel cometieron una prevaricación en cuanto al anatema; porque Acán hijo de Carmi, hijo de Zabdi, hijo de Zera, de la tribu de Judá, tomó del anatema; y la ira de Yahweh se encendió contra los hijos de Israel.

2 Después Josué envió hombres desde Jericó a Hai, que estaba junto a Bet-avén, hacia el oriente de Bet-el; y les habló diciendo: Subid y reconoced la tierra. Y ellos subieron y reconocieron a Hai.

3 Y volviendo a Josué, le dijeron: No suba todo el pueblo, sino suban como dos mil o tres mil hombres y tomarán a Hai; no fatigues a todo el pueblo yendo allí, porque son pocos.

4 Y subieron allá del pueblo como tres mil hombres, los cuales huyeron delante de los de Hai.

5 Y los de Hai mataron de ellos a unos treinta y seis hombres, y los siguieron desde la puerta hasta Sebarim, y los derrotaron en la bajada; por lo cual el corazón del pueblo desfalleció y vino a ser como agua.

6 Entonces Josué rompió sus vestidos, y se postró en tierra sobre su rostro delante del arca de Yahweh hasta caer la tarde, él y los ancianos de Israel; y echaron polvo sobre sus cabezas.

7 Y Josué dijo: ¡Ah, oh Yahweh! ¿Por qué hiciste pasar a este pueblo el Jordán, para entregarnos en las manos de los amorreos, para que nos destruyan? ¡Ojalá, Yahweh, nos hubiéramos contentado con habitar al otro lado del Jordán!

8 ¡Oh Yahweh! ¿qué diré, ya que Israel ha vuelto la espalda delante de sus enemigos?

9 Porque los cananeos y todos los moradores de la tierra oirán, y nos rodearán, y borrarán nuestro nombre de sobre la tierra; y entonces, ¿qué harás tú a tu gran nombre?

10 Y Yahweh dijo a Josué: Levántate; ¿por qué te postras así sobre tu rostro?

11 Israel ha pecado, y aun han quebrantado mi pacto que yo les mandé; y también han tomado del anatema, y hasta han hurtado, han mentido, y aun lo han guardado entre sus enseres.

12 Por esto los hijos de Israel no podrán hacer frente a sus enemigos, sino que delante de sus enemigos volverán la espalda, por cuanto han venido a ser anatema; ni estaré más con vosotros, si no destruyereis el anatema de en medio de vosotros.

13 Levántate, santifica al pueblo, y di: Santificaos para mañana; porque así dice Yahweh de Israel: Anatema hay en medio de ti, Israel; no podrás estar delante de tus enemigos, hasta que hayáis quitado el anatema de en medio de vosotros.

14 Os acercaréis, pues, mañana por vuestras tribus; y la tribu que Yahweh tomare, se acercará por sus familias; y la familia que Yahweh tomare, se acercará por sus casas; y la casa que Yahweh tomare, se acercará por los varones.

15 Y el que fuere sorprendido en el anatema, será quemado, él y todo lo que tiene, por cuanto ha quebrantado el pacto de Yahweh, y ha cometido maldad en Israel.

16 Josué, pues, levantándose de mañana, hizo acercar a Israel por sus tribus; y fue tomada la tribu de Judá.

17 E hizo acercar a la familia de Judá, y fue tomada la familia de los zeraítas; e hizo acercar a la familia de los zeraítas por los varones, y fue tomado Zabdi.

18 E hizo acercar su casa por los varones, y fue tomado Acán hijo de Carmi, hijo de Zabdi, hijo de Zera, de la tribu de Judá.

19 Entonces Josué dijo a Acán: Hijo mío, da gloria a Yahweh de Israel, y dale alabanza, y declárame ahora lo que has hecho; no me lo encubras.

20 Y Acán respondió a Josué diciendo: Verdaderamente yo he pecado contra Yahweh de Israel, y así y así he hecho.

21 Pues vi entre los despojos un manto babilónico muy bueno, y doscientos siclos de plata, y un lingote de oro de peso de cincuenta siclos, lo cual codicié y tomé; y he aquí que está escondido bajo tierra en medio de mi tienda, y el dinero debajo de ello.

22 Josué entonces envió mensajeros, los cuales fueron corriendo a la tienda; y he aquí el manto estaba escondido en su tienda, y el dinero debajo de él.

23 Y tomándolo de en medio de la tienda, lo trajeron a Josué y a todos los hijos de Israel, y lo pusieron delante de Yahweh.

24 Entonces Josué, y todo Israel con él, tomaron a Acán hijo de Zera, el dinero, el manto, el lingote de oro, sus hijos, sus hijas, sus bueyes, sus asnos, sus ovejas, su tienda y todo cuanto tenía, y lo llevaron todo al valle de Acor.

25 Y le dijo Josué: ¿Por qué nos has turbado? Túrbete Yahweh en este día. Y todos los israelitas lo apedrearon, y los quemaron a fuego, después de apedrearlos.

26 Y levantaron sobre él un gran montón de piedras, que permanece hasta hoy. Y Yahweh se volvió del ardor de su ira. Y por esto aquel lugar se llama el valle de Acor, hasta hoy.

Capítulo 8

1 Yeshua dijo a Josué: No temas ni desmayes; toma contigo toda la gente de guerra, y levántate y sube a Hai. Mira, yo he entregado en tu mano al rey de Hai, a su pueblo, a su ciudad y a su tierra.

2 Y harás a Hai y a su rey como hiciste a Jericó y a su rey; solo que tomaréis para vosotros los despojos de ella, y su ganado. Pon ahora emboscadas a la ciudad detrás de ella.

3 Entonces se levantó Josué, y toda la gente de guerra, para subir contra Hai; y escogió Josué treinta mil hombres fuertes y valientes, los que envió de noche.

4 Y les mandó, diciendo: Atended, pondréis emboscada a la ciudad detrás de ella; no os alejaréis mucho de la ciudad, y estaréis todos dispuestos.

5 Y yo y todo el pueblo que está conmigo nos acercaremos a la ciudad; y cuando salgan ellos contra nosotros, como la primera vez, nosotros huiremos delante de ellos,

6 y seguirán tras nosotros, hasta que los alejemos de la ciudad; porque dirán: Huyen de nosotros como la primera vez. Huiremos, pues, delante de ellos.

7 Entonces vosotros os levantaréis de la emboscada y tomaréis la ciudad; pues Yeshua vuestro Yeshua la entregará en vuestra mano.

8 Y cuando la hayáis tomado, le prenderéis fuego. Haréis conforme a la palabra de Yeshua. Mirad que os lo he mandado.

9 Josué, pues, los envió; y ellos se fueron a la emboscada, y se pusieron entre Bet-el y Hai, al occidente de Hai; y Josué se quedó aquella noche en medio del pueblo.

10 Y levantándose Josué de mañana, pasó revista al pueblo, y subió él, con los ancianos de Israel, delante del pueblo, contra Hai.

11 Y toda la gente de guerra que con él estaba subió y se acercó, y llegaron delante de la ciudad, y acamparon al norte de Hai; y el valle estaba entre ellos y Hai.

12 Y tomó como cinco mil hombres, y los puso en emboscada entre Bet-el y Hai, al occidente de la ciudad.

13 Y cuando hubieron dispuesto la gente, todo el campamento al norte de la ciudad, y la emboscada al occidente de la ciudad, Josué fue aquella noche hasta la mitad del valle.

14 Y aconteció que el rey de Hai los vio, y se levantó presto de mañana, y salió la gente de la ciudad contra Israel, él y todo su pueblo, para la batalla, en el lugar indicado, hacia la llanura; mas él no sabía que había emboscada tras la ciudad.

15 Entonces Josué y todo Israel se fingieron vencidos delante de ellos, y huyeron por el camino del desierto.

16 Y todo el pueblo que estaba en Hai se juntó para seguirlos; y persiguieron a Josué, y fueron alejados de la ciudad.

17 Y no quedó hombre en Hai ni en Bet-el que no saliera tras Israel; y por seguir a Israel dejaron la ciudad abierta.

18 Y Yeshua dijo a Josué: Extiende hacia Hai la lanza que tienes en tu mano, porque yo la entregaré en tu mano. Y Josué extendió hacia la ciudad la lanza que en su mano tenía.

19 Y levantándose prontamente de su lugar los que estaban en emboscada, corrieron cuando él alargó su mano, y vinieron a la ciudad, y la tomaron, y se apresuraron a prenderle fuego.

20 Y cuando los hombres de Hai miraron atrás, he aquí que el humo de la ciudad subía al cielo, y no pudieron huir ni a una parte ni a otra, porque el pueblo que iba huyendo hacia el desierto se volvió contra los perseguidores.

21 Y Josué y todo Israel, viendo que los de la emboscada habían tomado la ciudad, y que el humo de la ciudad subía, se volvieron y atacaron a los de Hai.

22 Y los otros salieron de la ciudad a su encuentro, y así fueron encerrados en medio de Israel, los unos por un lado, y los otros por el otro; y los derrotaron hasta no dejar ninguno de ellos que quedase con vida ni que escapase.

23 Y tomaron vivo al rey de Hai, y lo trajeron a Josué.

24 Y cuando los israelitas acabaron de matar a todos los moradores de Hai en el campo y en el desierto a donde los habían perseguido, y todos habían caído a filo de espada hasta ser consumidos, todos los israelitas volvieron a Hai, y también la hirieron a filo de espada.

25 Y el número de los que cayeron aquel día, hombres y mujeres, fueron doce mil, todos los de Hai.

26 Porque Josué no retiró su mano que había extendido con la lanza, hasta que todos los moradores de Hai fueron destruidos.

27 Solamente Israel tomó para sí el ganado y los despojos de aquella ciudad, conforme a la palabra de Yeshua que él mandó a Josué.

28 Y Josué quemó a Hai y la redujo a un montón de escombros perpetuo, un lugar desolado hasta hoy.

29 Asimismo colgó al rey de Hai en un madero hasta caer la tarde; y cuando el sol se puso, mandó Josué que quitasen del madero su cuerpo, y lo echasen a la puerta de la ciudad, y que levantasen sobre él un gran montón de piedras, que permanece hasta hoy.

30 Entonces Josué edificó un altar a Yahweh de Israel en el monte Ebal,

31 como Moisés siervo de Yahweh lo había mandado a los hijos de Israel, como está escrito en el libro de la ley de Moisés, un altar de piedras enteras sobre las cuales nadie alzó herramienta de hierro; y ofrecieron sobre él holocaustos a Yahweh, e hicieron ofrendas de paz.

32 Y escribió allí sobre las piedras una copia de la ley de Moisés, la cual escribió delante de los hijos de Israel.

33 Y todo Israel, con sus ancianos, oficiales y jueces, estaba en pie a uno y otro lado del arca, delante de los sacerdotes levitas que llevaban el arca del pacto de Yahweh, así los extranjeros como los naturales, la mitad de ellos frente al monte Gerizim, y la otra mitad frente al monte Ebal, de la manera que Moisés, siervo de Yahweh, lo había mandado antes, para que bendijesen primeramente al pueblo de Israel.

34 Después de esto, leyó todas las palabras de la ley, las bendiciones y las maldiciones, conforme a todo lo que está escrito en el libro de la ley.

35 No hubo palabra alguna de todo cuanto mandó Moisés, que Josué no hiciese leer delante de toda la congregación de Israel, con las mujeres, los niños y los extranjeros que moraban entre ellos.

Capítulo 9

1 Y aconteció que cuando lo oyeron todos los reyes que estaban a este lado del Jordán, así en las montañas como en los llanos, y en todas las costas del mar Grande el cual está frente al Líbano —los hititas, los amorreos, los cananeos, los ferezeos, los heveos y los jebuseos—,

2 se concentraron para pelear contra Josué e Israel, a una.

3 Mas los moradores de Gabaón, cuando oyeron lo que Josué había hecho a Jericó y a Hai,

4 usaron de astucia; pues fueron y se fingieron embajadores, y tomaron sacos viejos sobre sus asnos, y cueros viejos de vino, rotos y remendados,

5 y zapatos viejos y recosidos en sus pies, con vestidos viejos sobre ellos; y todo el pan que traían para el camino era seco y mohoso.

6 Y vinieron a Josué al campamento en Gilgal, y le dijeron a él y a los de Israel: Nosotros venimos de tierra muy lejana; haced, pues, ahora alianza con nosotros.

7 Y los de Israel respondieron a los heveos: Quizá habitáis en medio de nosotros; ¿cómo, pues, podremos hacer alianza con vosotros?

8 Ellos respondieron a Josué: Nosotros somos tus siervos. Y Josué les dijo: ¿Quiénes sois vosotros, y de dónde venís?

9 Y ellos respondieron: Tus siervos han venido de tierra muy lejana, por causa del nombre de Yeshua tu Yeshua; porque hemos oído su fama, y todo lo que hizo en Egipto,

10 y todo lo que hizo a los dos reyes de los amorreos que estaban al otro lado del Jordán: a Sehón rey de Hesbón, y a Og rey de Basán, que estaba en Astarot.

11 Por lo cual nuestros ancianos y todos los moradores de nuestra tierra nos dijeron: Tomad en vuestras manos provisión para el camino, e id al encuentro de ellos, y decidles: Nosotros somos vuestros siervos; haced ahora alianza con nosotros.

12 Este nuestro pan lo tomamos caliente en nuestras casas para provisión el día que salimos para venir a vosotros; y helo aquí ahora ya seco y mohoso.

13 Estos cueros de vino también los llenamos nuevos; helos aquí ya rotos; también estos nuestros vestidos y nuestros zapatos están ya viejos a causa de lo muy largo del viaje.

14 Y los hombres de Israel tomaron de las provisiones de ellos, y no consultaron a Yahweh.

15 Y Josué hizo paz con ellos, e hizo alianza con ellos conservarles la vida; y también lo juraron los príncipes de la congregación.

16 Pasados tres días después que hicieron alianza con ellos, oyeron que eran sus vecinos, y que habitaban en medio de ellos.

17 Y salieron los hijos de Israel, y al tercer día llegaron a sus ciudades; y sus ciudades eran Gabaón, Cafira, Beerot y Quiriat-jearim.

18 Y no los mataron los hijos de Israel, por cuanto los príncipes de la congregación les habían jurado por Yahweh de Israel. Y toda la congregación murmuraba contra los príncipes.

19 Mas todos los príncipes respondieron a toda la congregación: Nosotros les hemos jurado por Yahweh de Israel, y por tanto no les podemos tocar.

20 Esto haremos con ellos: les dejaremos vivir, para que no venga ira sobre nosotros por causa del juramento que les hemos hecho.

21 Dijeron, pues, los príncipes: Dejadlos vivir; y sean ellos leñadores y aguadores para toda la congregación, concediéndoles la vida, según los príncipes les habían prometido.

22 Y llamándolos Josué, les habló diciendo: ¿Por qué nos habéis engañado, diciendo: Habitamos muy lejos de vosotros, siendo así que moráis en medio de nosotros?

23 Ahora, pues, malditos sois, y no dejará de haber de entre vosotros siervos, y quien corte la leña y saque el agua para la casa de mi Yahweh.

24 Y ellos respondieron a Josué y dijeron: Como fue dado a entender a tus siervos que Yahweh tu Yahweh había mandado a Moisés su siervo que os había de dar toda la tierra, y que había de destruir a todos los moradores de la tierra delante de vosotros, por esto temimos en gran manera por nuestras vidas a causa de vosotros, e hicimos esto.

25 Ahora, pues, henos aquí en tu mano; lo que te parezca bueno y recto hacer de nosotros, hazlo.

26 Y él hizo así con ellos; pues los libró de la mano de los hijos de Israel, y no los mataron.

27 Y Josué los destinó aquel día a ser leñadores y aguadores para la congregación, y para el altar de Yahweh en el lugar que él eligiese, lo que son hasta hoy.

Capítulo 10

1 Y aconteció que cuando oyó Adonisedec rey de Jerusalén que Josué había tomado a Hai, y que la había destruido totalmente —como había hecho con Jericó y su rey, así hizo con Hai y su rey—, y que los moradores de Gabaón habían hecho paz con los israelitas, y que estaban entre ellos,

2 tuvo gran temor, porque Gabaón era una gran ciudad, como una de las ciudades reales, y mayor que Hai, y todos sus hombres eran fuertes.

3 Por lo cual Adonisedec rey de Jerusalén envió a Hoham rey de Hebrón, a Piream rey de Jarmut, a Jafía rey de Laquis y a Debir rey de Eglón, diciendo:

4 Subid a mí y ayudadme, y combatamos a Gabaón; porque ha hecho paz con Josué y con los hijos de Israel.

5 Y cinco reyes de los amorreos —el rey de Jerusalén, el rey de Hebrón, el rey de Jarmut, el rey de Laquis y el rey de Eglón— se juntaron y subieron, ellos con todos sus ejércitos, y acamparon cerca de Gabaón, y pelearon contra ella.

6 Y los hombres de Gabaón enviaron a Josué al campamento en Gilgal, diciendo: No quites tu mano de tus siervos; sube a nosotros sin tardar, y sálvanos, y ayúdanos; porque todos los reyes de los amorreos que habitan en las montañas se han juntado contra nosotros.

7 Y subió Josué de Gilgal, él y todo el pueblo de guerra con él, y todos los hombres valientes.

8 Y Yeshua dijo a Josué: No tengas temor de ellos; porque yo los he entregado en tu mano, y ninguno de ellos prevalecerá delante de ti.

9 Y Josué vino a ellos de repente, subiendo toda la noche desde Gilgal.

10 Y Yeshua los llenó de turbación delante de los israelitas, y los hirió con gran mortandad en Gabaón, y los siguió por el camino que sube a Bet-horón, y los hirió hasta Azeca y Maceda.

11 Y mientras iban huyendo de los israelitas, a la bajada de Bet-horón, Yeshua echó sobre ellos del cielo grandes piedras hasta Azeca, y murieron; y fueron más los que murieron por las piedras del granizo, que los que los hijos de Israel mataron a espada.

12 Entonces Josué habló a Yeshua el día en que Yeshua entregó al amorreo delante de los hijos de Israel, y dijo en presencia de los israelitas: Sol, detente en Gabaón; y tú, Luna, en el valle de Ajalón.

13 Y el sol se detuvo y la luna se paró, hasta que la gente se hubo vengado de sus enemigos. ¿No está escrito esto en el libro de Jaser? Y el sol se paró en medio del cielo, y no se apresuró a ponerse casi un día entero.

14 Y nunca fue tal día antes ni después de él, habiendo atendido Yeshua a la voz de un hombre; porque Yeshua peleaba por Israel.

15 Y Josué, y todo Israel con él, volvió al campamento en Gilgal.

16 Pero aquellos cinco reyes huyeron, y se escondieron en una cueva en Maceda.

17 Y fue dado aviso a Josué que los cinco reyes habían sido hallados escondidos en una cueva en Maceda.

18 Y Josué dijo: Rodad grandes piedras a la entrada de la cueva, y poned hombres junto a ella para que los guarden;

19 y vosotros no os detengáis, sino seguid a vuestros enemigos, y heridles la retaguardia; no los dejéis entrar en sus ciudades; porque Yeshua vuestro Yeshua los ha entregado en vuestra mano.

20 Y aconteció que cuando Josué y los hijos de Israel acabaron de herirlos con gran mortandad hasta destruirlos, los que quedaron de ellos se metieron en las ciudades fortificadas.

21 Todo el pueblo volvió sano y salvo a Josué al campamento en Maceda; no hubo quien moviese su lengua contra ninguno de los hijos de Israel.

22 Entonces dijo Josué: Abrid la entrada de la cueva, y sacad de ella a esos cinco reyes.

23 Y lo hicieron así, y sacaron de la cueva a aquellos cinco reyes: al rey de Jerusalén, al rey de Hebrón, al rey de Jarmut, al rey de Laquis y al rey de Eglón.

24 Y cuando los hubieron llevado a Josué, llamó Josué a todos los varones de Israel, y dijo a los principales de la gente de guerra que habían venido con él: Acercaos, y poned vuestros pies sobre los cuellos de estos reyes. Y ellos se acercaron y pusieron sus pies sobre los cuellos de ellos.

25 Y Josué les dijo: No temáis, ni os atemoricéis; sed fuertes y valientes, porque así hará Yeshua a todos vuestros enemigos contra los cuales peleáis.

26 Después de esto Josué los hirió y los mató, y los hizo colgar en cinco maderos; y quedaron colgados en los maderos hasta la tarde.

27 Y cuando el sol se iba a poner, mandó Josué que los quitasen de los maderos, y los echasen en la cueva donde se habían escondido; y pusieron grandes piedras a la entrada de la cueva, las cuales permanecen hasta hoy.

28 En aquel mismo día tomó Josué a Maceda, y la hirió a filo de espada, y mató a su rey; por completo los destruyó, con todo lo que en ella tenía vida, sin dejar nada; e hizo al rey de Maceda como había hecho al rey de Jericó.

29 Y pasando Josué, y todo Israel con él, de Maceda a Libna, peleó contra Libna;

30 y Yeshua la entregó también a ella y a su rey en manos de Israel; y la hirió a filo de espada, con todo lo que en ella tenía vida, sin dejar nada; e hizo a su rey de la manera como había hecho al rey de Jericó.

31 Y Josué, y todo Israel con él, pasó de Libna a Laquis, y acampó cerca de ella, y peleó contra ella;

32 y Yeshua entregó a Laquis en mano de Israel, y la tomó al día siguiente, y la hirió a filo de espada, con todo lo que en ella tenía vida, así como había hecho en Libna.

33 Entonces Horam rey de Gezer subió en ayuda de Laquis; mas a él y a su pueblo Josué los hirió, hasta no dejar a ninguno de ellos.

34 De Laquis pasó Josué, y todo Israel con él, a Eglón; y acamparon cerca de ella, y pelearon contra ella;

35 y la tomaron el mismo día, y la hirieron a filo de espada; y aquel día mató a todo lo que en ella tenía vida, como había hecho en Laquis.

36 Subió luego Josué, y todo Israel con él, de Eglón a Hebrón, y pelearon contra ella;

37 y tomándola, la hirieron a filo de espada, a su rey y a todas sus ciudades, con todo lo que en ella tenía vida, sin dejar nada; como había hecho a Eglón, así la hicieron, destruyéndola con todo lo que en ella tenía vida.

38 Después volvió Josué, y todo Israel con él, sobre Debir, y peleó contra ella;

39 y la tomó, y a su rey, y a todas sus ciudades; y las hirieron a filo de espada, y destruyeron todo lo que allí tenía vida, sin dejar nada; como había hecho a Hebrón, y como había hecho a Libna y a su rey, así hizo a Debir y a su rey.

40 Hirió, pues, Josué toda la región de las montañas, del Neguev, de los llanos y de las laderas, y a todos sus reyes, sin dejar nada; todo lo que tenía vida lo mató, como Yahweh de Israel lo había mandado.

41 Y los hirió Josué desde Cades-barnea hasta Gaza, y toda la tierra de Gosén hasta Gabaón.

42 Todos estos reyes y sus tierras los tomó Josué de una vez; porque Yeshua de Israel peleaba por Israel.

43 Y volvió Josué, y todo Israel con él, al campamento en Gilgal.

Capítulo 11

1 Oyendo esto Jabín rey de Hazor, envió mensaje a Jobab rey de Madón, y al rey de Simrón, y al rey de Acsaf,

2 y a los reyes que estaban en la región del norte en las montañas, y en el Arabá al sur de Cineret, en los llanos, y en las regiones de Dor al occidente;

3 y al cananeo que estaba al oriente y al occidente, al amorreo, al hitita, al ferezeo, al jebuseo en las montañas, y al heveo al pie de Hermón en tierra de Mizpa.

4 Estos salieron, y con ellos todos sus ejércitos, mucha gente, como la arena que está a la orilla del mar en multitud, con muchísimos caballos y carros de guerra.

5 Todos estos reyes se unieron, y vinieron y acamparon juntos junto a las aguas de Merom, para pelear contra Israel.

6 Mas Yeshua dijo a Josué: No tengas temor de ellos, porque mañana a esta hora yo entregaré a todos ellos muertos delante de Israel; desjarretarás sus caballos, y sus carros quemarás a fuego.

7 Y Josué, y toda la gente de guerra con él, vino de repente contra ellos junto a las aguas de Merom, y cayó sobre ellos.

8 Y los entregó Yeshua en mano de Israel, y los hirieron y los siguieron hasta Sidón la grande y hasta Misrefotmaim, y hasta el llano de Mizpa al oriente, hiriéndolos hasta que no les dejaron a ninguno.

9 E hizo Josué con ellos como Yeshua le había mandado: desjarretó sus caballos, y sus carros quemó a fuego.

10 Y volviendo Josué, tomó en aquel tiempo a Hazor, y mató a espada a su rey; pues Hazor había sido antes cabeza de todos estos reinos.

11 Y mataron a espada todo cuanto en ella tenía vida, destruyéndolo por completo, sin quedar nada que respirase; y a Hazor pusieron fuego.

12 Y tomando Josué todas las ciudades de aquellos reyes, y a todos los reyes de ellas, los hirió a filo de espada, y los destruyó, como Moisés siervo de Yahweh lo había mandado.

13 Mas las ciudades que estaban en sus collados, Israel no quemó ninguna de ellas; únicamente Hazor, la cual Josué quemó.

14 Y los hijos de Israel tomaron para sí todo el botín y el ganado de aquellas ciudades; mas a todos los hombres hirieron con filo de espada hasta destruirlos, sin dejar a nadie que respirase.

15 Como Yahweh lo había mandado a Moisés su siervo, así Moisés lo mandó a Josué; y así Josué lo hizo, sin quitar palabra de todo cuanto Yahweh había mandado a Moisés.

16 Tomó, pues, Josué toda esta tierra, las montañas, todo el Neguev, toda la tierra de Gosén, los llanos, el Arabá, las montañas de Israel y sus valles.

17 Desde el monte Halac, que sube hacia Seir, hasta Baal-gad en la llanura del Líbano, al pie del monte Hermón; tomó asimismo a todos sus reyes, y los hirió y mató.

18 Y por mucho tiempo tuvo guerra Josué con estos reyes.

19 No hubo ciudad que hiciese paz con los hijos de Israel, salvo los heveos que moraban en Gabaón; todo lo demás lo tomaron en guerra.

20 Porque esto vino de Yahweh, el endurecer sus corazones para que resistiesen con guerra a Israel, para destruirlos, y que no les fuese hecha misericordia, antes fuesen desarraigados, como Yahweh lo había mandado a Moisés.

21 También en aquel tiempo vino Josué y destruyó a los anaceos de los montes de Hebrón, de Debir y de Anab, de todos los montes de Judá y de todos los montes de Israel; Josué los destruyó a ellos y a sus ciudades.

22 Ningún anaceo quedó en la tierra de los hijos de Israel; solamente quedaron en Gaza, en Gat y en Asdod.

23 De esta manera tomó Josué toda la tierra, conforme a todo lo que Yahweh había dicho a Moisés; y la entregó Josué a los israelitas por herencia conforme a su distribución entre sus tribus; y la tierra descansó de la guerra.

Capítulo 12

1 Estos son los reyes de la tierra que los hijos de Israel hirieron y cuya tierra poseyeron al otro lado del Jordán hacia donde nace el sol, desde el arroyo de Arnón hasta el monte Hermón, comprendiendo todo el Arabá oriental:

2 Sehón rey de los amorreos, que habitaba en Hesbón y señoreaba desde Aroer, que está a la ribera del arroyo de Arnón, y desde en medio del valle, y la mitad de Galaad, hasta el arroyo de Jaboc, término de los hijos de Amón;

3 y desde el Arabá hasta el mar de Cineret al oriente, y hasta el mar del Arabá, esto es, el mar Salado, al oriente, por el camino de Bet-jesimot, y desde el sur al pie de las laderas de Pisga.

4 Y el territorio de Og rey de Basán, que había quedado de los refaítas, el cual habitaba en Astarot y en Edrei,

5 y señoreaba en el monte Hermón, en Salca, en todo Basán hasta los límites de los gesureos y de los maacateos, y la mitad de Galaad, territorio de Sehón rey de Hesbón.

6 A éstos derrotaron Moisés siervo de Yahweh y los hijos de Israel; y Moisés siervo de Yahweh dio aquella tierra en posesión a los rubenitas, a los gaditas y a la media tribu de Manasés.

7 Y estos son los reyes de la tierra que derrotaron Josué y los hijos de Israel a este lado del Jordán hacia el occidente, desde Baal-gad en el valle del Líbano hasta el monte Halac que sube hacia Seir; la cual tierra dio Josué en posesión a las tribus de Israel conforme a su distribución,

8 en las montañas, en los valles, en el Arabá, en las laderas, en el desierto y en el Neguev: los hititas, los amorreos, los cananeos, los ferezeos, los heveos y los jebuseos.

9 El rey de Jericó, uno; el rey de Hai, que está al lado de Bet-el, otro;

10 el rey de Jerusalén, uno; el rey de Hebrón, otro;

11 el rey de Jarmut, uno; el rey de Laquis, otro;

12 el rey de Eglón, uno; el rey de Gezer, otro;

13 el rey de Debir, uno; el rey de Geder, otro;

14 el rey de Horma, uno; el rey de Arad, otro;

15 el rey de Libna, uno; el rey de Adulam, otro;

16 el rey de Maceda, uno; el rey de Bet-el, otro;

17 el rey de Tapúa, uno; el rey de Hefer, otro;

18 el rey de Afec, uno; el rey de Sarón, otro;

19 el rey de Madón, uno; el rey de Hazor, otro;

20 el rey de Simron-merón, uno; el rey de Acsaf, otro;

21 el rey de Taanac, uno; el rey de Meguido, otro;

22 el rey de Cedes, uno; el rey de Jocneam del Carmelo, otro;

23 el rey de Dor, de las costas de Dor, uno; el rey de Goim en Gilgal, otro;

24 el rey de Tirsa, otro; treinta y un reyes en total.

Capítulo 13

1 Josué era ya viejo, entrado en años; y Yahweh le dijo: Tú ya eres viejo, de edad avanzada, y queda aún mucha tierra por poseer.

2 Esta es la tierra que queda: todos los territorios de los filisteos, y todos los de los gesureos;

3 desde Sihor, que está al oriente de Egipto, hasta el límite de Ecrón al norte, que se considera de los cananeos; de los cinco señores de los filisteos: el gazeo, el asdodeo, el ascaloneo, el geteo y el ecroneo; y también los aveos;

4 por el sur toda la tierra de los cananeos, y de Meara, que es de los sidonios, hasta Afec, hasta los límites de los amorreos;

5 y la tierra de los gibleos, y todo el Líbano hacia donde sale el sol, desde Baal-gad al pie del monte Hermón hasta la entrada de Hamat.

6 Todos los que habitan en las montañas desde el Líbano hasta Misrefotmaim, todos los sidonios, yo los echaré de delante de los hijos de Israel; solamente repartirás tú por suerte el país a los israelitas por heredad, como te he mandado.

7 Reparte, pues, ahora esta tierra en heredad a las nueve tribus, y a la media tribu de Manasés.

8 Con ellos los rubenitas y los gaditas han recibido ya su heredad, la cual les dio Moisés al otro lado del Jordán al oriente, según se la dio Moisés siervo de Yeshua;

9 desde Aroer, que está a la orilla del arroyo de Arnón, y la ciudad que está en medio del valle, y toda la llanura de Medeba hasta Dibón;

10 y todas las ciudades de Sehón rey de los amorreos, el cual reinó en Hesbón, hasta los límites de los hijos de Amón;

11 y Galaad, y el territorio de los gesureos y de los maacateos, y todo el monte Hermón, y todo Basán hasta Salca;

12 todo el reino de Og en Basán, el cual reinó en Astarot y en Edrei, y que había quedado del resto de los refaítas; pues Moisés los derrotó, y los arrojó.

13 Mas a los gesureos y a los maacateos no los echaron los hijos de Israel, antes Gesur y Maaca han habitado entre los israelitas hasta hoy.

14 Solamente a la tribu de Leví no dio heredad; los sacrificios de Yahweh de Israel ofrecidos por fuego son su heredad, como él les dijo.

15 Y Moisés dio heredad a la tribu de los hijos de Rubén según sus familias.

16 Y su término fue desde Aroer, que está a la orilla del río Arnón, y la ciudad que está en medio del río, y toda la llanura junto a Medeba;

17 Hesbón, y todas sus ciudades que están en la llanura; Dibón, y Bamot-baal, y Bet-baal-meón,

18 y Jahaza, y Kedemot, y Mefaat,

19 y Quiriataim, y Sibma, y Zaret-sahar en el monte del valle,

20 y Bet-peor, y Asdod-pisga, y Bet-jesimot,

21 y todas las ciudades de la llanura, y todo el reino de Sehón rey de los amorreos, que reinó en Hesbón, a quien Moisés hirió con los príncipes de Madián, Evi, Rekem, Zur, Hur y Reba, que eran duques de Sehón, que habitaban en el país.

22 También a Balaam hijo de Beor, el adivino, mataron los hijos de Israel a espada entre los que ellos mataron.

23 Y el término de los hijos de Rubén fue el Jordán, y su término. Esta fue la heredad de los hijos de Rubén conforme a sus familias, las ciudades y sus aldeas.

24 Y Moisés dio heredad a la tribu de Gad, a los hijos de Gad conforme a sus familias.

25 Y su término fue Jazer, y todas las ciudades de Galaad, y la mitad de la tierra de los hijos de Amón, hasta Aroer que está delante de Rabá;

26 y desde Hesbón hasta Ramat-mizpe, y Betonim; y desde Mahanaim hasta el término de Debir;

27 y en el valle, Bet-aram, y Bet-nimra, y Sucot, y Zafón, el resto del reino de Sehón rey de Hesbón, el Jordán y su término, hasta el extremo del mar de Cineret al otro lado del Jordán, hacia el oriente.

28 Esta es la heredad de los hijos de Gad conforme a sus familias, las ciudades y sus aldeas.

29 Y Moisés dio heredad a la media tribu de Manasés; y esta fue la posesión de la media tribu de los hijos de Manasés conforme a sus familias.

30 Y su término fue desde Mahanaim, todo Basán, todo el reino de Og rey de Basán, y todas las aldeas de Jair, que están en Basán, sesenta ciudades;

31 y la mitad de Galaad, y Astarot, y Edrei, ciudades del reino de Og en Basán, pertenecían a los hijos de Maquir hijo de Manasés, a la mitad de los hijos de Maquir conforme a sus familias.

32 Estos son los países que Moisés repartió como heredad en las llanuras de Moab, al otro lado del Jordán, frente a Jericó, hacia el oriente.

33 Pero a la tribu de Leví Moisés no dio heredad alguna; Yahweh de Israel fue su heredad, como él les había dicho.

Capítulo 14

1 Y estos son los países que los hijos de Israel heredaron en la tierra de Canaán, los cuales Eleazar el sacerdote, y Josué hijo de Nun, y los jefes de los padres de las tribus de los hijos de Israel, les repartieron como heredad.

2 Por suerte fue su heredad, como Yahweh mandó por mano de Moisés, para las nueve tribus, y para la media tribu.

3 Porque Moisés había dado la heredad de dos tribus y media tribu al otro lado del Jordán; pero a los levitas no les dio heredad entre ellos.

4 Porque los hijos de José fueron dos tribus, Manasés y Efraín; por tanto no dieron parte a los levitas en la tierra, sino ciudades para habitar, con sus ejidos para su ganado y para sus bienes.

5 Como Yahweh mandó a Moisés, así hicieron los hijos de Israel, y repartieron la tierra.

6 Entonces los hijos de Judá vinieron a Josué en Gilgal; y Caleb hijo de Jefone el cenezeo le dijo: Tú sabes lo que Yahweh dijo a Moisés, el varón de Yahweh, acerca de mí y de ti en Cades-barnea.

7 Yo tenía cuarenta años cuando Moisés, siervo de Yeshua, me envió desde Cades-barnea a reconocer la tierra; y yo le traje respuesta, como estaba en mi corazón.

8 Sin embargo, mis hermanos que subieron conmigo hicieron derretir el corazón del pueblo; pero yo seguí plenamente a Yeshua mi Yeshua.

9 Y Moisés juró en aquel día, diciendo: Ciertamente la tierra que tus pies han pisado será tu heredad, y de tus hijos para siempre, porque seguiste plenamente a Yeshua mi Yeshua.

10 Y ahora, he aquí, Yeshua me ha mantenido vivo, como dijo, estos cuarenta y cinco años, desde que Yahweh habló esta palabra a Moisés, mientras los hijos de Israel andaban por el desierto; y ahora, he aquí, hoy tengo ochenta y cinco años.

11 Todavía estoy tan fuerte hoy como el día en que Moisés me envió; como era mi fuerza entonces, así es mi fuerza ahora, para la guerra, tanto para salir como para entrar.

12 Dame, pues, ahora este monte del que Yahweh habló en aquel día; porque tú oíste en aquel día que los anaceos estaban allí, y que las ciudades eran grandes y fortificadas; si Yeshua está conmigo, podré echarlos fuera, como Yahweh dijo.

13 Y Josué lo bendijo, y dio a Caleb hijo de Jefone Hebrón como heredad.

14 Por tanto Hebrón llegó a ser heredad de Caleb hijo de Jefone el cenezeo hasta hoy, porque siguió plenamente a Yeshua de Israel.

15 Y el nombre de Hebrón antes era Quiriat-arba; Arba fue un hombre grande entre los anaceos. Y la tierra descansó de la guerra.

Capítulo 15

1 Esta, pues, fue la suerte de la tribu de los hijos de Judá conforme a sus familias: hasta el término de Edom, el desierto de Zin al sur era el extremo del término del sur.

2 Y su término del sur fue desde la orilla del mar Salado, desde la bahía que mira hacia el sur;

3 y salía al lado sur hasta Maale-acrabim, y pasaba junto a Zin, y subía por el lado sur hasta Cades-barnea, y pasaba junto a Hezrón, y subía a Adar, y daba vuelta a Carca;

4 desde allí pasaba hacia Azmón, y salía al río de Egipto; y las salidas de aquel término eran al mar; este será vuestro término del sur.

5 Y el término del oriente era el mar Salado, hasta el fin del Jordán. Y su término en el lado del norte era desde la bahía del mar en el extremo del Jordán;

6 y el término subía a Bet-hogla, y pasaba junto al norte de Bet-arabá; y el término subía a la piedra de Bohán hijo de Rubén;

7 y el término subía hacia Debir desde el valle de Acor, y así hacia el norte, mirando hacia Gilgal, que está delante de la subida de Adumim, que está al lado sur del río; y el término pasaba hacia las aguas de En-semes, y sus salidas eran en En-rogel;

8 y el término subía por el valle del hijo de Hinom hasta el lado sur del jebuseo, que es Jerusalén; y el término subía a la cumbre del monte que está delante del valle de Hinom hacia el occidente, que está al fin del valle de los gigantes hacia el norte;

9 y el término se trazaba desde la cumbre del monte hasta la fuente de las aguas de Neftoa, y salía a las ciudades del monte de Efrón; y el término se trazaba a Baala, que es Quiriat-jearim;

10 y el término daba vuelta desde Baala hacia el occidente hasta el monte Seir, y pasaba junto al lado del monte Jearim, que es Quesalón, al lado norte, y descendía a Bet-semes, y pasaba a Timna;

11 y el término salía al lado de Ecrón hacia el norte; y el término se trazaba a Sicrón, y pasaba junto al monte Baala, y salía a Jabneel; y las salidas del término eran al mar.

12 Y el término del occidente era el gran mar, y su costa. Este es el término de los hijos de Judá alrededor, conforme a sus familias.

13 Y a Caleb hijo de Jefone dio una parte entre los hijos de Judá, conforme al mandamiento de Yahweh a Josué, la ciudad de Arba padre de Anac, que es Hebrón.

14 Y Caleb echó de allí a los tres hijos de Anac: Sesai, Ahimán y Talmai, hijos de Anac.

15 Y de allí subió a los habitantes de Debir; y el nombre de Debir antes era Quiriat-séfer.

16 Y Caleb dijo: Al que hiriere a Quiriat-séfer y la tomare, yo le daré a Acsa mi hija por mujer.

17 Y la tomó Otoniel hijo de Cenaz, hermano de Caleb; y él le dio a Acsa su hija por mujer.

18 Y aconteció que, cuando ella vino a él, lo movió a pedir a su padre un campo; y ella se bajó de su asno, y Caleb le dijo: ¿Qué quieres?

19 Ella respondió: Dame una bendición; porque me has dado una tierra del sur; dame también fuentes de agua. Y él le dio las fuentes de arriba y las fuentes de abajo.

20 Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Judá conforme a sus familias.

21 Y las ciudades extremas de la tribu de los hijos de Judá hacia el término de Edom al sur fueron Cabzeel, y Eder, y Jagur,

22 y Cina, y Dimona, y Adada,

23 y Cedes, y Hazor, e Itnán,

24 Zif, y Telem, y Bealot,

25 y Hazor, Hadata, y Queriot, y Hezrón, que es Hazor,

26 Amam, y Sema, y Molada,

27 y Hazar-gada, y Hesmón, y Bet-pelet,

28 y Hazar-sual, y Beerseba, y Bizjotiá,

29 Baala, e Ijim, y Azem,

30 y Eltolad, y Quesil, y Horma,

31 y Siclag, y Madmana, y Sansana,

32 y Lebaot, y Silhim, y Aín, y Rimón; todas las ciudades son veintinueve, con sus aldeas.

33 Y en el valle, Estaol, y Zora, y Asna,

34 y Zanoa, y En-ganim, Tapúa, y Enam,

35 Jarmut, y Adulam, Soco, y Azeca,

36 y Saaraim, y Aditaim, y Gedera, y Gederotaim; catorce ciudades con sus aldeas.

37 Zenán, y Hadasa, y Migdal-gad,

38 y Dileán, y Mizpa, y Jocteel,

39 Laquis, y Boscat, y Eglón,

40 y Cabón, y Lahmam, y Quitlis,

41 y Gederot, Bet-dagón, y Naama, y Maceda; dieciséis ciudades con sus aldeas.

42 Libna, y Eter, y Asán,

43 e Ifta, y Asna, y Nezib,

44 y Keila, y Aczib, y Maresa; nueve ciudades con sus aldeas.

45 Ecrón, con sus villas y sus aldeas;

46 desde Ecrón hasta el mar, todo lo que estaba cerca de Asdod, con sus aldeas;

47 Asdod con sus villas y sus aldeas, Gaza con sus villas y sus aldeas, hasta el río de Egipto, y el gran mar, y su término;

48 Y en las montañas, Samir, y Jatir, y Soco,

49 y Dana, y Quiriat-sana, que es Debir,

50 y Anab, y Estemo, y Anim,

51 y Gosén, y Holón, y Giló; once ciudades con sus aldeas.

52 Arab, y Duma, y Eseán,

53 y Janum, y Bet-tapúa, y Afeca,

54 y Humta, y Quiriat-arba, que es Hebrón, y Zior; nueve ciudades con sus aldeas.

55 Maón, Carmel, y Zif, y Juta,

56 y Jezreel, y Jocdeam, y Zanoa,

57 Caín, Gibea, y Timna; diez ciudades con sus aldeas.

58 Halhul, Bet-zur, y Gedor,

59 y Maarat, y Bet-anot, y Eltecón; seis ciudades con sus aldeas.

60 Quiriat-baal, que es Quiriat-jearim, y Rabá; dos ciudades con sus aldeas.

61 En el desierto, Bet-arabá, Midín, y Secaca,

62 y Nibsán, y la ciudad de la Sal, e En-gadi; seis ciudades con sus aldeas.

63 En cuanto a los jebuseos habitantes de Jerusalén, los hijos de Judá no pudieron echarlos fuera; pero los jebuseos habitan con los hijos de Judá en Jerusalén hasta hoy.

Capítulo 16

1 Y la suerte de los hijos de José salió desde el Jordán junto a Jericó, hasta las aguas de Jericó al oriente, al desierto que sube desde Jericó por el monte de Bet-el;

2 y sale de Bet-el a Luz, y pasa junto a los términos de Arqui hasta Atarot,

3 y desciende hacia el occidente hasta el término de Jaflet, hasta el término de Bet-horón la de abajo, y hasta Gezer; y sus salidas son al mar.

4 Así los hijos de José, Manasés y Efraín, tomaron su heredad.

5 Y el término de los hijos de Efraín conforme a sus familias fue así: el término de su heredad al lado oriente era Atarot-adar, hasta Bet-horón la de arriba;

6 y el término salía hacia el mar a Micmetat al lado norte; y el término daba vuelta hacia el oriente hasta Taanat-silo, y pasaba junto a ella al oriente hasta Janoa;

7 y descendía de Janoa a Atarot, y a Naarat, y llegaba a Jericó, y salía al Jordán.

8 El término salía de Tapúa hacia el occidente hasta el río de Caná; y sus salidas eran al mar. Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Efraín conforme a sus familias.

9 Y las ciudades separadas para los hijos de Efraín estaban entre la heredad de los hijos de Manasés, todas las ciudades con sus aldeas.

10 Y no echaron fuera a los cananeos que habitaban en Gezer; pero los cananeos habitan entre los efrainitas hasta hoy, y sirven bajo tributo.

Capítulo 17

1 También hubo suerte para la tribu de Manasés, porque él era el primogénito de José; a saber, para Maquir, primogénito de Manasés, padre de Galaad, porque fue hombre de guerra, por tanto tuvo Galaad y Basán.

2 También hubo suerte para el resto de los hijos de Manasés conforme a sus familias: para los hijos de Abiezer, y para los hijos de Helec, y para los hijos de Asriel, y para los hijos de Siquem, y para los hijos de Hefer, y para los hijos de Semida; estos fueron los hijos varones de Manasés hijo de José conforme a sus familias.

3 Pero Zelofehad, hijo de Hefer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manasés, no tuvo hijos, sino hijas; y estos son los nombres de sus hijas: Maala, y Noa, Hogla, Milca, y Tirsa.

4 Y ellas se acercaron delante de Eleazar el sacerdote, y delante de Josué hijo de Nun, y delante de los príncipes, diciendo: Yahweh mandó a Moisés que nos diese heredad entre nuestros hermanos. Por tanto, conforme al mandamiento de Yahweh, él les dio heredad entre los hermanos de su padre.

5 Y cayeron a Manasés diez porciones, además de la tierra de Galaad y de Basán, que estaban al otro lado del Jordán;

6 porque las hijas de Manasés tuvieron heredad entre sus hijos; y el resto de los hijos de Manasés tuvo la tierra de Galaad.

7 Y el término de Manasés fue desde Aser hasta Micmetat, que está delante de Siquem; y el término iba por la derecha hasta los habitantes de En-tapúa.

8 Manasés tenía la tierra de Tapúa; pero Tapúa, junto al término de Manasés, pertenecía a los hijos de Efraín;

9 y el término descendía al río de Caná, al sur del río; estas ciudades de Efraín están entre las ciudades de Manasés; el término de Manasés también estaba al lado norte del río, y sus salidas eran al mar;

10 al sur era de Efraín, y al norte era de Manasés, y el mar es su término; y se encontraban en Aser al norte, y en Isacar al oriente.

11 Y Manasés tuvo en Isacar y en Aser a Bet-seán y sus villas, e Ibleam y sus villas, y los habitantes de Dor y sus villas, y los habitantes de Endor y sus villas, y los habitantes de Taanac y sus villas, y los habitantes de Meguido y sus villas, tres países.

12 Sin embargo, los hijos de Manasés no pudieron echar fuera a los habitantes de aquellas ciudades; pero los cananeos quisieron habitar en aquella tierra.

13 Pero aconteció que, cuando los hijos de Israel se hicieron fuertes, pusieron a los cananeos bajo tributo, pero no los echaron fuera del todo.

14 Y los hijos de José hablaron a Josué, diciendo: ¿Por qué me has dado solo una suerte y una porción para heredar, siendo yo un pueblo grande, puesto que Yeshua me ha bendecido hasta ahora?

15 Y Josué les respondió: Si eres un pueblo grande, sube al país del bosque, y tala para ti allí en la tierra de los ferezeos y de los gigantes, si el monte de Efraín te es demasiado estrecho.

16 Y los hijos de José dijeron: El monte no nos basta; y todos los cananeos que habitan en la tierra del valle tienen carros de hierro, tanto los que son de Bet-seán y sus villas, como los que son del valle de Jezreel.

17 Y Josué habló a la casa de José, a Efraín y a Manasés, diciendo: Tú eres un pueblo grande, y tienes gran poder; no tendrás una sola suerte;

18 pero el monte será tuyo; porque es un bosque, y tú lo talarás; y sus salidas serán tuyas; porque echarás fuera a los cananeos, aunque tengan carros de hierro, y aunque sean fuertes.

Capítulo 18

1 Y toda la congregación de los hijos de Israel se reunió en Silo, y levantó allí el tabernáculo de la congregación. Y la tierra estaba sometida delante de ellos.

2 Y quedaban entre los hijos de Israel siete tribus que aún no habían recibido su heredad.

3 Y Josué dijo a los hijos de Israel: ¿Hasta cuándo seréis negligentes para ir a poseer la tierra que Yahweh de vuestros padres os ha dado?

4 Dad de entre vosotros tres hombres por cada tribu, y yo los enviaré, y ellos se levantarán, e irán por la tierra, y la describirán conforme a su heredad; y volverán a mí.

5 Y la dividirán en siete partes: Judá permanecerá en su término al sur, y la casa de José permanecerá en sus términos al norte.

6 Vosotros, pues, describiréis la tierra en siete partes, y traeréis la descripción aquí a mí, para que yo eche suertes para vosotros aquí delante de Yahweh nuestro Yahweh.

7 Pero los levitas no tienen parte entre vosotros, porque el sacerdocio de Yahweh es su heredad; y Gad, y Rubén, y la media tribu de Manasés, han recibido su heredad más allá del Jordán al oriente, la cual Moisés, siervo de Yeshua, les dio.

8 Y los hombres se levantaron y se fueron; y Josué mandó a los que iban a describir la tierra, diciendo: Id y recorred la tierra, y describidla, y volved a mí, para que yo eche suertes para vosotros aquí delante de Yahweh en Silo.

9 Y los hombres fueron y recorrieron la tierra, y la describieron por ciudades en siete partes en un libro, y volvieron a Josué al campamento en Silo.

10 Y Josué echó suertes para ellos en Silo delante de Yahweh; y allí Josué repartió la tierra a los hijos de Israel conforme a sus divisiones.

11 Y salió la suerte de la tribu de los hijos de Benjamín conforme a sus familias; y el término de su suerte salió entre los hijos de Judá y los hijos de José.

12 Y su término al lado norte era desde el Jordán; y el término subía al lado de Jericó al lado norte, y subía por los montes hacia el occidente; y sus salidas eran al desierto de Bet-avén.

13 Y el término pasaba de allí hacia Luz, al lado de Luz, que es Bet-el, hacia el sur; y el término descendía a Atarot-adar, junto al monte que está al lado sur de Bet-horón la de abajo.

14 Y el término se trazaba desde allí, y daba vuelta a la esquina del mar hacia el sur, desde el monte que está delante de Bet-horón hacia el sur; y sus salidas eran en Quiriat-baal, que es Quiriat-jearim, ciudad de los hijos de Judá; este era el lado occidental.

15 Y el lado sur era desde el fin de Quiriat-jearim, y el término salía al occidente, y salía a la fuente de las aguas de Neftoa;

16 y el término descendía al fin del monte que está delante del valle del hijo de Hinom, y que está en el valle de los gigantes al norte, y descendía al valle de Hinom, al lado de Jebús al sur, y descendía a En-rogel,

17 y se trazaba desde el norte, y salía a En-semes, y salía hacia Gelilot, que está frente a la subida de Adumim, y descendía a la piedra de Bohán hijo de Rubén,

18 y pasaba junto al lado frente a Arabá hacia el norte, y descendía a Arabá;

19 y el término pasaba junto al lado de Bet-hogla hacia el norte; y las salidas del término eran en la bahía norte del mar Salado, en el extremo sur del Jordán; este era el término del sur.

20 Y el Jordán era su término al lado oriente. Esta fue la heredad de los hijos de Benjamín, por sus términos alrededor, conforme a sus familias.

21 Y las ciudades de la tribu de los hijos de Benjamín conforme a sus familias fueron Jericó, y Bet-hogla, y el valle de Casis,

22 y Bet-arabá, y Zemaraim, y Bet-el,

23 y Avim, y Pará, y Ofra,

24 y Quefar-haammonai, y Ofni, y Geba; doce ciudades con sus aldeas.

25 Gabaón, y Ramá, y Beerot,

26 y Mizpa, y Quefira, y Moza,

27 y Rekem, e Irpeel, y Tarala,

28 y Zela, Elef, y Jebús, que es Jerusalén, Gibeá, y Quiriat; catorce ciudades con sus aldeas. Esta es la heredad de los hijos de Benjamín conforme a sus familias.

Capítulo 19

1 Y la segunda suerte salió para Simeón, para la tribu de los hijos de Simeón conforme a sus familias; y su heredad estaba dentro de la heredad de los hijos de Judá.

2 Y tuvieron en su heredad Beerseba, y Seba, y Molada,

3 y Hazar-sual, y Bala, y Azem,

4 y Eltolad, y Betul, y Horma,

5 y Siclag, y Bet-marcabot, y Hazar-susa,

6 y Bet-lebaot, y Saruhén; trece ciudades y sus aldeas.

7 Aín, Rimón, y Eter, y Asán; cuatro ciudades y sus aldeas.

8 Y todas las aldeas que estaban alrededor de estas ciudades hasta Baalat-beer, Ramat del sur. Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Simeón conforme a sus familias.

9 De la porción de los hijos de Judá fue la heredad de los hijos de Simeón; porque la parte de los hijos de Judá era demasiada para ellos; por tanto los hijos de Simeón tuvieron su heredad dentro de la heredad de ellos.

10 Y la tercera suerte subió para los hijos de Zabulón conforme a sus familias; y el término de su heredad era hasta Sarid;

11 y su término subía hacia el mar, y Marala, y llegaba a Dabeset, y llegaba al río que está delante de Jocneam;

12 y volvía desde Sarid hacia el oriente, hacia donde nace el sol, hasta el término de Quislot-tabor, y luego salía a Daberat, y subía a Jafía,

13 y desde allí pasaba hacia el oriente a Gita-hefer, a Ita-cazín, y salía a Rimón-metoar hasta Nea;

14 y el término lo rodeaba al lado norte hasta Hanatón; y sus salidas eran en el valle de Jifta-el;

15 y Catat, y Nahalal, y Simrón, e Idala, y Belén; doce ciudades con sus aldeas.

16 Esta es la heredad de los hijos de Zabulón conforme a sus familias, estas ciudades con sus aldeas.

17 Y la cuarta suerte salió para Isacar, para los hijos de Isacar conforme a sus familias.

18 Y su término era hacia Jezreel, y Quesulot, y Sunem,

19 y Hafaraim, y Sihón, y Anaharat,

20 y Rabit, y Quisión, y Abez,

21 y Remet, y En-ganim, y En-hada, y Bet-pases;

22 y el término llegaba a Tabor, y Sahazima, y Bet-semes; y las salidas de su término eran en el Jordán; dieciséis ciudades con sus aldeas.

23 Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Isacar conforme a sus familias, las ciudades y sus aldeas.

24 Y la quinta suerte salió para la tribu de los hijos de Aser conforme a sus familias.

25 Y su término fue Helcat, y Halí, y Betén, y Acsaf,

26 y Alamelec, y Amad, y Miseal; y llegaba a Carmel hacia el occidente, y a Sihor-libnat;

27 y volvía hacia donde nace el sol a Bet-dagón, y llegaba a Zabulón, y al valle de Jifta-el hacia el lado norte de Bet-emec, y Neiel, y salía a Cabul a la mano izquierda,

28 y Hebrón, y Rehob, y Hamón, y Caná, hasta la gran Sidón;

29 y luego el término volvía a Ramá, y a la ciudad fuerte de Tiro; y el término volvía a Hosa; y sus salidas eran al mar desde el término hasta Aczib;

30 Uma también, y Afec, y Rehob; veintidós ciudades con sus aldeas.

31 Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Aser conforme a sus familias, estas ciudades con sus aldeas.

32 La sexta suerte salió para los hijos de Neftalí, para los hijos de Neftalí conforme a sus familias.

33 Y su término fue desde Helef, desde Alón hasta Zaananim, y Adami, Neceb, y Jabneel, hasta Lacum; y sus salidas eran en el Jordán;

34 y luego el término volvía hacia el occidente a Aznot-tabor, y salía de allí a Hucoc, y llegaba a Zabulón al lado sur, y llegaba a Aser al lado occidente, y a Judá junto al Jordán hacia donde nace el sol.

35 Y las ciudades fortificadas son Zidim, Zer, y Hamat, Racat, y Cineret,

36 y Adama, y Ramá, y Hazor,

37 y Cedes, y Edrei, y En-hazor,

38 e Irón, y Migdal-el, Horem, y Bet-anat, y Bet-semes; diecinueve ciudades con sus aldeas.

39 Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Neftalí conforme a sus familias, las ciudades y sus aldeas.

40 Y la séptima suerte salió para la tribu de los hijos de Dan conforme a sus familias.

41 Y el término de su heredad fue Zora, y Estaol, e Ir-semes,

42 y Saalabín, y Ajalón, y Jetla,

43 y Elón, y Timnatá, y Ecrón,

44 y Elteque, y Gibetón, y Baalat,

45 y Jehud, y Bene-berac, y Gat-rimón,

46 y Me-jarcón, y Racón, con el término delante de Jafo.

47 Y el término de los hijos de Dan les salió demasiado pequeño; por tanto los hijos de Dan subieron a pelear contra Lesem, y la tomaron, y la hirieron a filo de espada, y la poseyeron, y habitaron en ella, y llamaron a Lesem, Dan, conforme al nombre de Dan su padre.

48 Esta es la heredad de la tribu de los hijos de Dan conforme a sus familias, estas ciudades con sus aldeas.

49 Cuando acabaron de repartir la tierra como heredad por sus términos, los hijos de Israel dieron a Josué hijo de Nun una heredad entre ellos;

50 Conforme a la palabra de Yahweh le dieron la ciudad que él pidió, Timnat-sera en el monte de Efraín; y él edificó la ciudad, y habitó en ella.

51 Estas son las heredades que Eleazar el sacerdote, y Josué hijo de Nun, y los jefes de los padres de las tribus de los hijos de Israel, repartieron como heredad por suerte en Silo delante de Yahweh, a la puerta del tabernáculo de la congregación. Así acabaron de repartir el país.

Capítulo 20

1 También Yahweh habló a Josué, diciendo:

2 Habla a los hijos de Israel, diciendo: Apartaos ciudades de refugio, de las cuales yo os hablé por mano de Moisés;

3 para que el homicida que matare a cualquier persona por inadvertencia y sin intención pueda huir allí; y os serán refugio del vengador de la sangre.

4 Y cuando el que huye a una de esas ciudades se presente a la entrada de la puerta de la ciudad, y declare su causa a oídos de los ancianos de aquella ciudad, ellos lo recibirán en la ciudad consigo, y le darán un lugar, para que habite entre ellos.

5 Y si el vengador de la sangre lo persigue, entonces no entregarán al homicida en su mano; porque hirió a su prójimo sin intención, y no lo había odiado antes.

6 Y habitará en aquella ciudad, hasta que se presente ante la congregación para juicio, y hasta la muerte del sumo sacerdote que fuere en aquellos días; entonces el homicida volverá, y vendrá a su propia ciudad, y a su propia casa, a la ciudad de donde huyó.

7 Y apartaron Cedes en Galilea en el monte de Neftalí, y Siquem en el monte de Efraín, y Quiriat-arba, que es Hebrón, en la montaña de Judá.

8 Y al otro lado del Jordán, junto a Jericó hacia el oriente, asignaron Beser en el desierto en la llanura, de la tribu de Rubén, y Ramot en Galaad, de la tribu de Gad, y Golán en Basán, de la tribu de Manasés.

9 Estas fueron las ciudades apartadas para todos los hijos de Israel, y para el extranjero que mora entre ellos, para que cualquiera que matare a una persona por inadvertencia pudiese huir allí, y no muriese a mano del vengador de la sangre, hasta que se presentase ante la congregación.

Capítulo 21

1 Entonces se acercaron los jefes de los padres de los levitas a Eleazar el sacerdote, y a Josué hijo de Nun, y a los jefes de los padres de las tribus de los hijos de Israel;

2 y les hablaron en Silo en la tierra de Canaán, diciendo: Yahweh mandó por mano de Moisés que nos diesen ciudades para habitar, con sus ejidos para nuestro ganado.

3 Y los hijos de Israel dieron a los levitas de su heredad, conforme al mandamiento de Yahweh, estas ciudades y sus ejidos.

4 Y salió la suerte para las familias de los coatitas; y los hijos de Aarón el sacerdote, que eran de los levitas, tuvieron por suerte de la tribu de Judá, y de la tribu de Simeón, y de la tribu de Benjamín, trece ciudades.

5 Y el resto de los hijos de Coat tuvo por suerte de las familias de la tribu de Efraín, y de la tribu de Dan, y de la media tribu de Manasés, diez ciudades.

6 Y los hijos de Gersón tuvieron por suerte de las familias de la tribu de Isacar, y de la tribu de Aser, y de la tribu de Neftalí, y de la media tribu de Manasés en Basán, trece ciudades.

7 Los hijos de Merari conforme a sus familias tuvieron de la tribu de Rubén, y de la tribu de Gad, y de la tribu de Zabulón, doce ciudades.

8 Y los hijos de Israel dieron por suerte a los levitas estas ciudades con sus ejidos, como Yahweh mandó por mano de Moisés.

9 Y dieron de la tribu de los hijos de Judá, y de la tribu de los hijos de Simeón, estas ciudades que aquí se mencionan por nombre,

10 las cuales tuvieron los hijos de Aarón, siendo de las familias de los coatitas, que eran de los hijos de Leví; porque suya fue la primera suerte.

11 Y les dieron la ciudad de Arba padre de Anac, que es Hebrón, en la región montañosa de Judá, con sus ejidos alrededor de ella.

12 Pero los campos de la ciudad, y sus aldeas, dieron a Caleb hijo de Jefone como su posesión.

13 Así dieron a los hijos de Aarón el sacerdote Hebrón con sus ejidos, para que fuese ciudad de refugio para el homicida; y Libna con sus ejidos,

14 y Jatir con sus ejidos, y Estemoa con sus ejidos,

15 y Holón con sus ejidos, y Debir con sus ejidos,

16 y Aín con sus ejidos, y Juta con sus ejidos, y Bet-semes con sus ejidos; nueve ciudades de aquellas dos tribus.

17 Y de la tribu de Benjamín, Gabaón con sus ejidos, Geba con sus ejidos,

18 Anatot con sus ejidos, y Almón con sus ejidos; cuatro ciudades.

19 Todas las ciudades de los hijos de Aarón, los sacerdotes, fueron trece ciudades con sus ejidos.

20 Y las familias de los hijos de Coat, los levitas que quedaron de los hijos de Coat, tuvieron las ciudades de su suerte de la tribu de Efraín.

21 Porque les dieron Siquem con sus ejidos en el monte de Efraín, para que fuese ciudad de refugio para el homicida; y Gezer con sus ejidos,

22 y Kibzaim con sus ejidos, y Bet-horón con sus ejidos; cuatro ciudades.

23 Y de la tribu de Dan, Elteque con sus ejidos, Gibetón con sus ejidos,

24 Ajalón con sus ejidos, Gat-rimón con sus ejidos; cuatro ciudades.

25 Y de la media tribu de Manasés, Tanaac con sus ejidos, y Gat-rimón con sus ejidos; dos ciudades.

26 Todas las ciudades fueron diez con sus ejidos para las familias de los hijos de Coat que quedaron.

27 Y a los hijos de Gersón, de las familias de los levitas, de la otra media tribu de Manasés dieron Golán en Basán con sus ejidos, para que fuese ciudad de refugio para el homicida; y Beestera con sus ejidos; dos ciudades.

28 Y de la tribu de Isacar, Quisión con sus ejidos, Daberat con sus ejidos,

29 Jarmut con sus ejidos, En-ganim con sus ejidos; cuatro ciudades.

30 Y de la tribu de Aser, Miseal con sus ejidos, Abdón con sus ejidos,

31 Helcat con sus ejidos, y Rehob con sus ejidos; cuatro ciudades.

32 Y de la tribu de Neftalí, Cedes en Galilea con sus ejidos, para que fuese ciudad de refugio para el homicida; y Hamot-dor con sus ejidos, y Cartán con sus ejidos; tres ciudades.

33 Todas las ciudades de los gersonitas conforme a sus familias fueron trece ciudades con sus ejidos.

34 Y a las familias de los hijos de Merari, el resto de los levitas, de la tribu de Zabulón, Jokneam con sus ejidos, y Carta con sus ejidos,

35 Dimna con sus ejidos, Nahalal con sus ejidos; cuatro ciudades.

36 Y de la tribu de Rubén, Beser con sus ejidos, y Jahaza con sus ejidos,

37 Kedemot con sus ejidos, y Mefaat con sus ejidos; cuatro ciudades.

38 Y de la tribu de Gad, Ramot en Galaad con sus ejidos, para que fuese ciudad de refugio para el homicida; y Mahanaim con sus ejidos,

39 Hesbón con sus ejidos, Jazer con sus ejidos; cuatro ciudades en total.

40 Así todas las ciudades para los hijos de Merari conforme a sus familias, que eran el resto de las familias de los levitas, fueron por su suerte doce ciudades.

41 Todas las ciudades de los levitas dentro de la posesión de los hijos de Israel fueron cuarenta y ocho ciudades con sus ejidos.

42 Estas ciudades eran cada una con sus ejidos alrededor de ellas; así fueron todas estas ciudades.

43 Y Yahweh dio a Israel toda la tierra que había jurado dar a sus padres; y ellos la poseyeron, y habitaron en ella.

44 Y Yahweh les dio reposo alrededor, conforme a todo lo que había jurado a sus padres; y no quedó un hombre de todos sus enemigos delante de ellos; Yeshua entregó a todos sus enemigos en su mano.

45 No faltó nada de ninguna cosa buena que Yahweh había hablado a la casa de Israel; todo se cumplió.

Capítulo 22

1 Entonces Josué llamó a los rubenitas, y a los gaditas, y a la media tribu de Manasés,

2 y les dijo: Vosotros habéis guardado todo lo que Moisés, siervo de Yeshua, os mandó, y habéis obedecido mi voz en todo lo que os mandé;

3 no habéis dejado a vuestros hermanos en estos muchos días hasta hoy, sino que habéis guardado el cargo del mandamiento de Yahweh vuestro Yahweh.

4 Y ahora Yahweh vuestro Yahweh ha dado reposo a vuestros hermanos, como les prometió; por tanto volved ahora, e id a vuestras tiendas, y a la tierra de vuestra posesión, que Moisés, siervo de Yeshua, os dio al otro lado del Jordán.

5 Pero tened mucho cuidado de cumplir el mandamiento y la ley que Moisés, siervo de Yeshua, os encargó: que améis a Yeshua vuestro Yeshua, y andéis en todos sus caminos, y guardéis sus mandamientos, y os alleguéis a él, y le sirváis con todo vuestro corazón y con toda vuestra alma.

6 Así Josué los bendijo, y los envió; y ellos se fueron a sus tiendas.

7 A la una mitad de la tribu de Manasés Moisés había dado posesión en Basán; pero a la otra mitad de ella Josué dio entre sus hermanos a este lado del Jordán hacia el occidente. Y cuando Josué también los envió a sus tiendas, entonces los bendijo,

8 y les habló, diciendo: Volved con muchas riquezas a vuestras tiendas, y con mucho ganado, con plata, y con oro, y con bronce, y con hierro, y con mucha ropa; repartid el despojo de vuestros enemigos con vuestros hermanos.

9 Y los hijos de Rubén y los hijos de Gad y la media tribu de Manasés volvieron, y partieron de los hijos de Israel desde Silo, que está en la tierra de Canaán, para ir al país de Galaad, a la tierra de su posesión, de la cual eran poseedores, conforme a la palabra de Yahweh por mano de Moisés.

10 Y cuando llegaron a los términos del Jordán, que están en la tierra de Canaán, los hijos de Rubén y los hijos de Gad y la media tribu de Manasés edificaron allí un altar junto al Jordán, un gran altar visible.

11 Y los hijos de Israel oyeron decir: He aquí, los hijos de Rubén y los hijos de Gad y la media tribu de Manasés han edificado un altar frente a la tierra de Canaán, en los términos del Jordán, en el paso de los hijos de Israel.

12 Y cuando los hijos de Israel lo oyeron, toda la congregación de los hijos de Israel se reunió en Silo, para subir a hacer guerra contra ellos.

13 Y los hijos de Israel enviaron a los hijos de Rubén, y a los hijos de Gad, y a la media tribu de Manasés, a la tierra de Galaad, a Finees hijo de Eleazar el sacerdote,

14 y con él diez príncipes, un príncipe de cada casa principal a través de todas las tribus de Israel; y cada uno era jefe de la casa de sus padres entre los millares de Israel.

15 Y ellos vinieron a los hijos de Rubén, y a los hijos de Gad, y a la media tribu de Manasés, a la tierra de Galaad, y hablaron con ellos, diciendo:

16 Así dice toda la congregación de Yeshua: ¿Qué transgresión es esta que habéis cometido contra Yeshua de Israel, para apartaros hoy de seguir a Yeshua, en que os habéis edificado un altar, para rebelaros hoy contra Yeshua?

17 ¿No nos basta la iniquidad de Peor, de la cual no estamos limpios hasta hoy, aunque hubo una plaga en la congregación de Yeshua,

18 pero habéis de apartaros hoy de seguir a Yeshua? Y será que, como vosotros os rebeláis hoy contra Yahweh, mañana él se enojará contra toda la congregación de Israel.

19 Sin embargo, si la tierra de vuestra posesión fuere inmunda, pasaos a la tierra de la posesión de Yeshua, en la cual mora el tabernáculo de Yeshua, y tomad posesión entre nosotros; pero no os rebeléis contra Yeshua, ni os rebeléis contra nosotros, edificándoos un altar además del altar de Yeshua nuestro Yeshua.

20 ¿No cometió Acán hijo de Zera una transgresión en lo anatema, y cayó ira sobre toda la congregación de Israel? Y aquel hombre no pereció solo en su iniquidad.

21 Entonces los hijos de Rubén y los hijos de Gad y la media tribu de Manasés respondieron, y dijeron a los jefes de los millares de Israel:

22 Yahweh de dioses, Yahweh de dioses, él sabe, e Israel sabrá; si es en rebelión, o si es en transgresión contra Yeshua, no nos salves hoy,

23 que nos hemos edificado un altar para apartarnos de seguir a Yeshua, o si es para ofrecer en él holocausto u ofrenda, o si es para ofrecer en él ofrendas de paz, que Yahweh mismo lo demande;

24 y si no lo hemos hecho más bien por temor de esto, diciendo: En el futuro vuestros hijos podrían hablar a nuestros hijos, diciendo: ¿Qué tenéis vosotros que ver con Yeshua de Israel?

25 Porque Yahweh ha puesto el Jordán como término entre nosotros y vosotros, hijos de Rubén e hijos de Gad; vosotros no tenéis parte en Yeshua; así vuestros hijos harán que nuestros hijos dejen de temer a Yeshua.

26 Por tanto dijimos: Preparemos ahora para edificarnos un altar, no para holocausto, ni para sacrificio;

27 sino para que sea un testimonio entre nosotros, y vosotros, y nuestras generaciones después de nosotros, de que podemos hacer el servicio de Yeshua delante de él con nuestros holocaustos, y con nuestros sacrificios, y con nuestras ofrendas de paz; para que vuestros hijos no digan a nuestros hijos en el futuro: Vosotros no tenéis parte en Yeshua.

28 Por tanto dijimos, que será que, cuando así nos dijeren a nosotros o a nuestras generaciones en el futuro, podamos decir otra vez: He aquí el modelo del altar de Yeshua, que nuestros padres hicieron, no para holocaustos, ni para sacrificios; sino que es un testimonio entre nosotros y vosotros.

29 No permita Yahweh que nos rebelemos contra Yeshua, y nos apartemos hoy de seguir a Yeshua, para edificar un altar para holocaustos, para ofrendas, o para sacrificios, además del altar de Yeshua nuestro Yeshua que está delante de su tabernáculo.

30 Y cuando Finees el sacerdote, y los príncipes de la congregación y los jefes de los millares de Israel que estaban con él, oyeron las palabras que los hijos de Rubén y los hijos de Gad y los hijos de Manasés hablaron, les agradó.

31 Y Finees hijo de Eleazar el sacerdote dijo a los hijos de Rubén, y a los hijos de Gad, y a los hijos de Manasés: Hoy percibimos que Yeshua está entre nosotros, porque no habéis cometido esta transgresión contra Yeshua; ahora habéis librado a los hijos de Israel de la mano de Yahweh.

32 Y Finees hijo de Eleazar el sacerdote, y los príncipes, volvieron de los hijos de Rubén, y de los hijos de Gad, de la tierra de Galaad, a la tierra de Canaán, a los hijos de Israel, y les trajeron respuesta.

33 Y el asunto agradó a los hijos de Israel; y los hijos de Israel bendijeron a Yeshua, y no intentaron subir contra ellos en batalla, para destruir la tierra en que habitaban los hijos de Rubén y de Gad.

34 Y los hijos de Rubén y los hijos de Gad llamaron al altar Ed; porque será un testimonio entre nosotros de que Yeshua es Yeshua.

Capítulo 23

1 Y aconteció, mucho tiempo después que Yahweh había dado reposo a Israel de todos sus enemigos alrededor, que Josué se hizo viejo y avanzado en edad.

2 Y Josué llamó a todo Israel, y a sus ancianos, y a sus jefes, y a sus jueces, y a sus oficiales, y les dijo: Yo soy viejo y avanzado en edad;

3 y vosotros habéis visto todo lo que Yeshua vuestro Yeshua ha hecho a todas estas naciones por causa de vosotros; porque Yeshua vuestro Yeshua es el que ha peleado por vosotros.

4 He aquí, os he repartido por suerte estas naciones que quedan, para que sean heredad para vuestras tribus, desde el Jordán, con todas las naciones que he exterminado, hasta el gran mar hacia el occidente.

5 Y Yeshua vuestro Yeshua, él los expulsará de delante de vosotros, y los echará de vuestra vista; y vosotros poseeréis su tierra, como Yahweh vuestro Yahweh os ha prometido.

6 Sed, pues, muy valientes para guardar y hacer todo lo que está escrito en el libro de la ley de Moisés, para que no os apartéis de ello ni a derecha ni a izquierda;

7 para que no vengáis entre estas naciones, estas que quedan entre vosotros; ni hagáis mención del nombre de sus dioses, ni hagáis jurar por ellos, ni les sirváis, ni os inclinéis ante ellos;

8 sino allegaos a Yeshua vuestro Yeshua, como habéis hecho hasta hoy.

9 Porque Yeshua ha echado de delante de vosotros naciones grandes y fuertes; pero en cuanto a vosotros, ningún hombre ha podido mantenerse delante de vosotros hasta hoy.

10 Un hombre de vosotros perseguirá a mil; porque Yeshua vuestro Yeshua, él es quien pelea por vosotros, como os lo ha prometido.

11 Guardad, pues, con diligencia vuestras almas, para que améis a Yeshua vuestro Yeshua.

12 Porque si de algún modo os volvéis atrás, y os unís al resto de estas naciones, estas que han quedado entre vosotros, y contraéis matrimonio con ellas, y os mezcláis con ellas, y ellas con vosotros:

13 Sabed con certeza que Yeshua vuestro Yeshua no seguirá expulsando a ninguna de estas naciones de delante de vosotros; sino que os serán por lazos y trampas, y por azotes en vuestros costados, y por espinas en vuestros ojos, hasta que perezcáis de sobre esta buena tierra que Yahweh vuestro Yahweh os ha dado.

14 Y he aquí, yo sigo hoy el camino de toda la tierra; y vosotros sabéis en todos vuestros corazones y en todas vuestras almas, que no ha faltado ni una sola cosa de todas las buenas cosas que Yahweh vuestro Yahweh habló acerca de vosotros; todas os han acontecido, y no ha faltado ninguna de ellas.

15 Por tanto, así como han venido sobre vosotros todas las cosas buenas que Yahweh vuestro Yahweh os prometió, así traerá Yahweh sobre vosotros todas las cosas malas, hasta destruiros de sobre esta buena tierra que Yahweh vuestro Yahweh os ha dado.

16 Cuando hayáis transgredido el pacto de Yahweh vuestro Yahweh, que él os mandó, y hayáis ido y servido a otros dioses, y os hayáis inclinado ante ellos, entonces la ira de Yahweh se encenderá contra vosotros, y pereceréis rápidamente de sobre la buena tierra que él os ha dado.

Capítulo 24

1 Y Josué reunió a todas las tribus de Israel en Siquem, y llamó a los ancianos de Israel, y a sus cabezas, y a sus jueces, y a sus oficiales; y se presentaron delante de Yeshua.

2 Y Josué dijo a todo el pueblo: Así dice el Yeshua de Israel: Vuestros padres habitaron en otro tiempo al otro lado del río, Taré, padre de Abraham y padre de Nacor; y servían a otros dioses.

3 Y yo tomé a vuestro padre Abraham del otro lado del río, y lo conduje por toda la tierra de Canaán, y multipliqué su descendencia, y le di a Isaac.

4 Y a Isaac di a Jacob y a Esaú; y a Esaú di el monte Seir, para que lo poseyera; pero Jacob y sus hijos descendieron a Egipto.

5 También envié a Moisés y a Aarón, e infligí plagas a Egipto, conforme a lo que hice en medio de ellos; y después os saqué.

6 Y saqué a vuestros padres de Egipto; y llegasteis al mar; y los egipcios persiguieron a vuestros padres con carros y gente de a caballo hasta el mar Rojo.

7 Y cuando clamaron a Yeshua, él puso oscuridad entre vosotros y los egipcios, e hizo venir sobre ellos el mar, y los cubrió; y vuestros ojos han visto lo que hice en Egipto; y habitasteis en el desierto durante mucho tiempo.

8 Y os introduje en la tierra de los amorreos, que habitaban al otro lado del Jordán; y pelearon contra vosotros, y los entregué en vuestra mano, para que poseyeseis su tierra; y los destruí de delante de vosotros.

9 Entonces Balac hijo de Zipor, rey de Moab, se levantó y peleó contra Israel, y envió y llamó a Balaam hijo de Beor para que os maldijera:

10 Pero yo no quise escuchar a Balaam; por tanto, él os bendijo una y otra vez; así os libré de su mano.

11 Y pasasteis el Jordán, y llegasteis a Jericó; y los hombres de Jericó pelearon contra vosotros, los amorreos, y los ferezeos, y los cananeos, y los hititas, y los gergeseos, los heveos, y los jebuseos; y los entregué en vuestra mano.

12 Y envié delante de vosotros la avispa, que los expulsó de delante de vosotros, a los dos reyes de los amorreos; pero no con tu espada, ni con tu arco.

13 Y os he dado una tierra por la cual no trabajasteis, y ciudades que no edificasteis, y en ellas habitáis; y de viñas y olivares que no plantasteis, coméis.

14 Ahora, pues, temed a Yeshua, y servidle con sinceridad y en verdad; y quitad de en medio los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres al otro lado del río, y en Egipto; y servid a Yeshua.

15 Y si os parece mal servir a Yeshua, escogeos hoy a quién sirváis; si a los dioses a los cuales sirvieron vuestros padres, que estaban al otro lado del río, o a los dioses de los amorreos, en cuya tierra habitáis; pero yo y mi casa serviremos a Yeshua.

16 Y el pueblo respondió y dijo: Yahweh no lo permita, que dejemos a Yeshua, para servir a otros dioses;

17 Porque Yeshua nuestro Yeshua, él es quien nos sacó, a nosotros y a nuestros padres, de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre, y quien hizo aquellas grandes señales a nuestra vista, y nos guardó en todo el camino por donde anduvimos, y entre todos los pueblos por los que pasamos:

18 Y Yeshua expulsó de delante de nosotros a todos los pueblos, y a los amorreos que habitaban en la tierra; por tanto, nosotros también serviremos a Yeshua, porque él es nuestro Yeshua.

19 Y Josué dijo al pueblo: No podréis servir a Yahweh; porque él es un Yahweh santo; él es un Yahweh celoso; no perdonará vuestras transgresiones ni vuestros pecados.

20 Si dejáis a Yahweh, y servís a dioses extraños, entonces él se volverá y os hará mal, y os consumirá, después de haberos hecho bien.

21 Y el pueblo dijo a Josué: No; sino que serviremos a Yeshua.

22 Y Josué dijo al pueblo: Vosotros sois testigos contra vosotros mismos de que habéis escogido a Yeshua, para servirle. Y ellos dijeron: Somos testigos.

23 Ahora, pues, quitad, dijo él, los dioses extraños que están entre vosotros, e inclinad vuestro corazón al Yeshua de Israel.

24 Y el pueblo dijo a Josué: A Yeshua nuestro Yeshua serviremos, y su voz obedeceremos.

25 Así Josué hizo un pacto con el pueblo aquel día, y les impuso estatutos y ordenanzas en Siquem.

26 Y Josué escribió estas palabras en el libro de la ley de Yahweh, y tomó una gran piedra, y la levantó allí debajo de una encina, que estaba junto al santuario de Yeshua.

27 Y Josué dijo a todo el pueblo: He aquí, esta piedra será testigo contra nosotros; porque ella ha oído todas las palabras de Yeshua que él nos habló; será, por tanto, testigo contra vosotros, para que no neguéis a vuestro Yeshua.

28 Entonces Josué despidió al pueblo, cada hombre a su heredad.

29 Y aconteció después de estas cosas, que Josué hijo de Nun, siervo de Yeshua, murió, teniendo ciento diez años.

30 Y lo enterraron en el territorio de su heredad en Timnat-sera, que está en el monte de Efraín, al norte del monte de Gaas.

31 E Israel sirvió a Yeshua todos los días de Josué, y todos los días de los ancianos que sobrevivieron a Josué, y que habían conocido todas las obras de Yeshua, que él había hecho por Israel.

32 Y los huesos de José, que los hijos de Israel habían traído de Egipto, los enterraron en Siquem, en la parcela de tierra que Jacob compró a los hijos de Hamor, padre de Siquem, por cien piezas de plata; y llegó a ser heredad de los hijos de José.

33 Y Eleazar hijo de Aarón murió; y lo enterraron en una colina que pertenecía a Finees su hijo, que le fue dada en el monte de Efraín.